Alexandro Gardinetti volvió a dejar en claro por qué lo apodan el Rey del Chiste Corto: en apenas dos minutos soltó más de 25 chistes, sin trabarse y sin pausas, durante una entrevista en un estudio de televisión

De la facultad al escenario

Antes de consagrarse con el humor, contó que fue el típico alumno que imitaba a los profesores en la escuela. Después se anotó en Abogacía, según recordó, “por las mujeres”

Su primera vez arriba de un escenario llegó en una fiesta universitaria, cuando un compañero lo empujó a probar suerte. “De caradura me mandé, se rieron”, resumió sobre aquella presentación inesperada

Durante un tiempo combinó la facultad, la venta de perfumes y las actuaciones, sin imaginar que el humor terminaría siendo su oficio

El sello del chiste breve

El apodo que lo acompaña nació por decisión de Gerardo Rozín, que lo bautizó así al ver su estilo y luego lo convocó a trabajar en televisión

Gardinetti explicó que su fórmula está en la acumulación: un chiste hace reír, pero varios seguidos amplifican el efecto. Por eso armó tandas muy breves, algunas de apenas cinco palabras

Entre la emoción y la autocensura

También repasó momentos difíciles de su carrera. Mencionó una presentación realizada tras el histórico discurso de Raúl Alfonsín desde el balcón de la Casa Rosada, y recordó el impacto de subir al escenario al día siguiente de la muerte de su padre

Dijo que, en ese momento, se apoyó en una idea simple: cumplir con su trabajo porque su padre habría querido verlo en pie

Además, señaló que algunos chistes quedaron afuera de su repertorio con el paso del tiempo. Los que apelaban al machismo o a la violencia de género ya no forman parte de sus shows

También contó que evita marcar al público cuando alguien se levanta de la butaca. Prefiere seguir de largo y hacer como si no hubiera pasado nada

La meta: 411 chistes en una hora

Gardinetti reveló al final su objetivo más ambicioso: romper el récord de 411 chistes en una hora, una marca lograda por un humorista peruano en la década del 70

Con su propia cuenta mental, cree que tiene margen para superarlo. “Yo me tengo fe”, dijo, convencido de que puede hacerlo

Mientras tanto, se prepara para presentarse este sábado 23 en el Chacarean Teatro, donde volverá a hacer lo que mejor sabe: encadenar chistes hasta convertirlos en espectáculo