El avance de las obras en el Autódromo porteño reactivó las alarmas sobre el Sitio Arqueológico La Noria, considerado el registro más antiguo de ocupación humana en la Ciudad de Buenos Aires, y sobre el área natural del Parque Ribera Sur, junto al Riachuelo

Según los antecedentes arqueológicos reunidos en la zona, allí se instalaron grupos de cazadores y recolectores conocidos luego como querandíes entre los siglos XII y XIII, mucho antes de la fundación de Buenos Aires. Los hallazgos permitieron identificar ocupaciones prehispánicas y consolidar la declaración de protección del sitio

Una obra clave para el circuito

Desde el 20 de julio comenzó una nueva etapa de transformación integral del Autódromo. El sector donde hoy funciona el kartódromo será intervenido para extender la horquilla del nuevo trazado, en una obra asociada a la preparación para el regreso del MotoGP y al proyecto que busca, en el futuro, habilitar el retorno de la Fórmula 1. El kartódromo será trasladado al Parque Ribera Sur

La Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires difundió una declaración en la que sostuvo que la intervención podría provocar la pérdida del Sitio La Noria y afectar un área natural de 50 hectáreas preservada como espacio verde público desde la década de 1950, además de estar catalogada como zona de protección especial y de riesgo patrimonial y arqueológico

Consultadas sobre el alcance de los trabajos, autoridades porteñas respondieron que aún se evaluaba la forma de ejecutar la obra y que el compromiso era preservar por completo el sitio histórico

El valor de La Noria

La Noria es el único lugar de la Ciudad donde se hallaron restos de vida prehispánica. Las primeras referencias del área fueron formuladas en 1926 por Carlos Rusconi, que describió una extensa zona de bañados, juncales, totorales y lagunas temporarias y permanentes

Décadas más tarde, investigaciones encabezadas por Ulises Camino abrieron el camino para confirmar la existencia de restos de poblaciones prehispánicas. Entre 2010 y 2018 se sucedieron estudios, sondeos y campañas de excavación que permitieron identificar el sitio y reconstruir parte de la vida de sus habitantes

Los trabajos mostraron que se trataba de grupos recolectores y cazadores que trabajaban la piedra, fabricaban cerámica y montaban campamentos con postes identificados por marcas en el suelo. También aparecieron piezas ornamentales, instrumentos vinculados al tratamiento de cueros y un conjunto de restos faunísticos y alfareros

En total, se recuperaron 672 fragmentos de alfarería y 446 restos de fauna, materiales que integran la colección arqueológica curada en el Centro de Arqueología Urbana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA

Pedido de resguardo

La Junta de Estudios Históricos también señaló que no hubo participación vecinal en el diseño de las obras y que desconoce si existe un estudio de impacto ambiental. En su comunicado reclamó preservar el uso público del Parque Ribera Sur y adoptar medidas urgentes para proteger el patrimonio arqueológico, histórico, natural, ambiental y paisajístico

La preocupación sumó otro respaldo: una cátedra universitaria vinculada a las investigaciones arqueológicas envió una carta en la que pidió estudios de impacto arqueológico antes de cualquier excavación, monitoreo permanente durante las obras y protocolos de actuación ante eventuales hallazgos

En ese texto, se remarca que el sitio concentra la evidencia más significativa de ocupaciones indígenas prehispánicas bajo el suelo de la ciudad contemporánea y que su valor científico, histórico, educativo y cultural es excepcional

No es la primera vez que un proyecto sobre esa franja del sur porteño genera tensión. En 2018, una iniciativa para instalar una planta de residuos de termovalorización también encendió alertas entre especialistas, pero finalmente no avanzó