VENECIA, Italia. Alex Gibney volvió a enfocarse en una figura de enorme poder, pero asegura que Elon Musk supera cualquier caso que haya abordado antes. El documentalista presentó Musk, una película de casi cuatro horas que tiene su estreno mundial esta semana en el Festival de Venecia y llegará a los cines en octubre
Un retrato del poder del siglo XXI
Gibney explicó que la idea surgió a comienzos de 2023, cuando varias personas le propusieron filmar sobre Musk. Al principio dudó, pero terminó convencido de que el proyecto podía funcionar como un retrato del poder en el siglo XXI
En su visión, la influencia del empresario nace de su capacidad para hablar del futuro con seguridad y persuadir a otros de invertir en sus compañías, aun cuando esas promesas no siempre coinciden con los hechos o con posibilidades reales. También sostuvo que, más que inventor, Musk opera como un inversor con gran habilidad para impulsar el valor de sus acciones
Del impulso verde al giro hacia Trump
El cineasta también se detuvo en el cambio político de Musk y en su apoyo a Donald Trump. Afirmó que ese movimiento no fue tan inesperado como pareció, porque el empresario tiende a ir hacia donde está el dinero federal. Además, señaló que sus compañías enfrentaban numerosas investigaciones y que Tesla estaba bajo investigación penal
Según Gibney, ese contexto podía complicar aún más la situación del empresario en un eventual gobierno de Kamala Harris. También descartó la explicación que atribuye el giro de Musk a una reacción cultural contra lo “woke”
Un caso sin comparación
Gibney dijo que ninguna de sus películas anteriores se compara con la escala de poder de Musk. Lo describió como una versión moderna de viejos patrones de corrupción en nombre de una causa noble: la idea de volver a la humanidad multiplanetaria y de empujar una transición ambiental más sostenible
Para el director, esa lógica puede llevar a justificar cualquier acción en nombre de un bien mayor. En ese sentido, trazó paralelos con casos como Enron y Elizabeth Holmes, aunque destacó una diferencia central: Musk opera al frente de empresas con equipos numerosos de ingenieros y ejecutivos altamente calificados
Entre la admiración y la desconfianza
El realizador también habló de su relación con el personaje. Dijo que comenzó como admirador y que quiso entrevistarlo, pero Musk no aceptó participar. A partir de ahí, aseguró, siguió las pistas que dejaban los hechos hasta desmontar la imagen del empresario como una especie de Leonardo da Vinci contemporáneo
Gibney sostuvo además que muchas personas cercanas a Musk evitaron hablar por temor a su reacción o porque creían necesitar su permiso. A su juicio, esa reserva dice mucho sobre el alcance de su influencia
Sobre el tono de la película, adelantó que, pese a tratar un tema oscuro y peligroso, el resultado es un relato ágil y entretenido