El senador demócrata Alex Padilla, de California, presentó un proyecto para cambiar el funcionamiento de la Corte Suprema de Estados Unidos. La iniciativa propone mandatos de 18 años para sus magistrados y nombramientos regulares cada dos años, con la idea de frenar la politización del tribunal y recuperar la confianza pública
Una Corte con renovación programada
El texto legislativo plantea que el presidente designe a un nuevo juez en períodos bienales, dentro de los primeros 120 días del primer y tercer año de su mandato. Esas postulaciones seguirían requiriendo el consejo y consentimiento del Senado
Según la propuesta, los magistrados mantendrían voto pleno durante sus primeros 18 años en todos los casos de jurisdicción apelada. Después de ese plazo, pasarían a un estatus de “senior” y solo participarían en los asuntos de jurisdicción original que la Constitución obliga a resolver directamente
Además, podrían intervenir como reemplazo de uno de los nueve magistrados principales si hubiera conflicto de interés o ausencia
Apoyo político y cambios internos
Padilla presentó el proyecto junto con los senadores Sheldon Whitehouse, Cory Booker y Richard Blumenthal. El texto también cuenta con el respaldo de otros legisladores demócratas y de organizaciones civiles que apoyan una reforma judicial
La iniciativa establece que la Corte seguiría integrada por un juez presidente y al menos ocho magistrados asociados. Para sesionar, harían falta seis miembros para formar quórum
La aplicación de la norma quedaría diferida hasta el inicio del primer nuevo mandato presidencial posterior a su promulgación, para evitar efectos inmediatos sobre la composición actual del tribunal
Una respuesta a la caída de la aprobación
Los impulsores del proyecto sostienen que la medida busca revertir la desconfianza creciente hacia la Corte Suprema. Padilla afirmó que el tribunal alcanzó niveles de politización que considera inaceptables y que los límites de mandato podrían ayudar a bajar la tensión institucional
El senador Sheldon Whitehouse defendió que los nombramientos regulares harían a la Corte más representativa y contribuirían a restaurarla como un órgano independiente
La discusión se produce en un contexto de fuerte deterioro de la imagen pública del tribunal. Una encuesta citada por Padilla indicó que 55% de los estadounidenses desaprueba su desempeño, mientras que 46% cree que sus fallos sobre las políticas de Donald Trump responden más a la ideología que a la ley
El sondeo también mostró una división partidaria marcada: la Corte es aprobada por dos tercios de los republicanos, pero desaprobada por tres cuartas partes de los demócratas y por casi seis de cada 10 independientes. La encuesta fue realizada después de que el máximo tribunal ratificara la facultad del Departamento de Seguridad Nacional para terminar con el Estatus de Protección Temporal