ORCHARD PARK, Nueva York.- Josh Allen llegó al campamento de entrenamiento con una conclusión clara: el problema no era solo la llegada de DJ Moore, sino también su propia obsesión por lanzar perfecto. El quarterback de Buffalo admitió que, en las prácticas de primavera, intentó demasiado para impresionar al receptor recién incorporado

Por eso, el primer día del campamento le dijo que iba a cambiar el enfoque: dejaría de acomodar cada envío y se limitaría a soltar el balón hacia un punto definido. Según Allen, ese ajuste fue suficiente para que la sincronía empezara a aparecer

Una jugada que encendió la campaña

La mejor prueba llegó en una práctica del quinto día. Allen vio a Moore ganando una pequeña ventaja por la izquierda, lanzó profundo sin dudar y el receptor controló el balón por encima del hombro, con dos manos extendidas, antes de caer al césped en una acción que habría terminado en touchdown de 60 yardas

Allen describió la conexión como una de las jugadas más impresionantes que ha producido con un pase y una recepción. Moore, por su parte, lo leyó como una muestra de confianza renovada: sabe que el mariscal va a soltarla y que él solo debe estar en el lugar correcto

Buffalo busca volver a estirar el campo

La incorporación de Moore, adquirida en marzo a cambio de una selección de segunda ronda enviada a Chicago, apunta a cubrir una carencia que Buffalo arrastró desde la salida de Stefon Diggs: la amenaza constante por el fondo del campo

Durante la etapa en que el ataque fue más equilibrado y repartido, los Bills funcionaron con una ofensiva basada en pases cortos y generación de yardas después de la recepción. Pero en los últimos tres años el equipo cayó a la mitad baja de la liga en profundidad promedio de sus recepciones, por debajo de las seis yardas

Un refuerzo con recorrido y experiencia

Joe Brady, ahora entrenador principal, evitó presentar a Moore como una ruptura con la filosofía anterior, aunque sí admitió que aporta una dimensión distinta por su velocidad, su técnica de rutas y su liderazgo

Moore, de 29 años, llega a su novena temporada con un historial sólido: superó las 1.100 yardas recibidas en cuatro campañas, incluida una marca personal de 1.364 yardas y ocho touchdowns en 2023, su primera temporada en Chicago. Aunque su producción bajó en los dos últimos años, todavía sumó 148 recepciones y 12 anotaciones

El receptor también recupera el vínculo con Brady, con quien trabajó en Carolina cuando el actual entrenador fue coordinador ofensivo entre 2020 y 2021. En Buffalo, Moore dice sentirse ante un nuevo comienzo y asegura que no carga con expectativas ajenas: prefiere concentrarse en mejorar cada día

La defensa rival ya tomó nota. Jim Leonhard destacó que Moore es más fuerte y más explosivo de lo que parece, y que eso explica tanto su capacidad para separarse como la dificultad para derribarlo

Allen, en tanto, parece haber entendido que no necesita forzar cada envío. A veces, para recuperar el juego grande, basta con lanzar y dejar que el receptor haga el resto