Anabel Hernández calificó de “tragicomedia” el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa y sostuvo que su retorno, lejos de ser un trámite político, exhibe la gravedad de las acusaciones que lo rodean
En entrevista con Carmen Aristegui, la periodista afirmó que el caso muestra un escenario más amplio de protección institucional y dijo que en México “vivimos en una narcocracia”
Un regreso bajo sospecha
Rocha Moya informó su reincorporación mediante un mensaje en X. Ahí aseguró que la Fiscalía General de la República no encontró elementos mínimos para sostener cargos penales en su contra y atribuyó las acusaciones a intereses políticos de la ultraderecha nacional y extranjera
También afirmó que compareció ante la autoridad ministerial y que respondió a todas las preguntas. Tras 112 días de investigación, dijo, la propia Fiscalía concluyó que no había base suficiente para imputarle conducta penal alguna
El gobernador añadió que seguirá en el cargo hasta el 31 de octubre de 2027 y que trabajará con más fuerza bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum
La pieza que, según Hernández, faltó en el mensaje
Hernández señaló que Rocha Moya omitió mencionar al general Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa entre 2023 y 2024
De acuerdo con la periodista, Mérida Sánchez se entregó a autoridades estadounidenses en Arizona el 11 de mayo de 2026, luego de ser acusado junto con Rocha Moya y otros ocho funcionarios de colaborar con Los Chapitos
La acusación, explicó, lo señala por recibir sobornos de hasta 100 mil dólares mensuales a cambio de protección y filtración de información sobre operativos. Hernández añadió que su salida del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, registrada el 11 de agosto, abre la posibilidad de que coopere con el sistema de testigos protegidos
Señales de respaldo político
La periodista también cuestionó el contexto institucional del regreso del mandatario. Dijo que el silencio del gobierno federal frente a su reincorporación termina por enviar un mensaje de respaldo
Sheinbaum había señalado ese mismo día que Estados Unidos no había enviado información de detención urgente para extradición y que la decisión de regresar al cargo dependía del propio Rocha Moya, sin instrucciones del Ejecutivo federal para mantener la licencia
Para Hernández, la secuencia completa confirma una protección política que no se limita al caso de Sinaloa
Una lectura más amplia de impunidad
En su análisis, Hernández relacionó el retorno de Rocha Moya con otros casos que, según dijo, terminan archivados o debilitados antes de llegar a las últimas consecuencias
Advirtió que la impunidad fortalece la criminalidad y afirmó que las estructuras delictivas solo operan cuando cuentan con protección de alto nivel, en algunos casos hasta la Presidencia de la República
También citó el caso Ayotzinapa como ejemplo de una cadena de complicidades que, a su juicio, no puede entenderse sin una operación de mayor escala