Andrew Garfield quiere que el público levante la vista del teléfono y vuelva a notar que todavía hay asombro en lo que lo rodea. Esa búsqueda lo llevó a The Magic Faraway Tree, una historia familiar en la que Tim, un padre que se queda en casa con sus hijos, ve cómo cambia la vida de todos cuando Polly, su esposa, deja su trabajo

La familia se muda al campo y allí los chicos descubren el árbol mágico y sus mundos siempre cambiantes, lo que desata una cadena de aventuras fantásticas. La película, inspirada en los libros infantiles de Enid Blyton, llega este viernes a las salas de Estados Unidos

Una fantasía pensada para hablar del presente

Para Garfield, el atractivo del proyecto está en su mezcla de naturaleza, imaginación y comunidad, tres ideas que hoy, dice, resultan especialmente pertinentes. Sostiene que mucha gente está buscando más cercanía con los demás y con el entorno natural, en medio de una vida cada vez más atravesada por la tecnología

El actor contó que se entusiasmó con el guion de Simon Farnaby por su tono lúdico y su calidez. También destacó que la película recuerda que la maravilla no está solo en lo extraordinario, sino también en lo común

Lecturas de infancia, refugios de adulto

Garfield explicó que de chico leía The Famous Five con su hermano, aunque no conoció entonces la serie de The Faraway Tree. Su madre, en cambio, le acercó otro clásico de la aventura literaria: Bilbo Bolsón, de The Hobbit. Dice que las historias de desamparados que logran salir adelante siempre lo conmueven

También recordó su fascinación infantil por las videocaseteras y las estanterías de una videoclub, donde cada tapa abría la puerta a un universo posible. Esa costumbre cambió de formato con el tiempo, pero no desapareció: hoy disfruta pasar una noche navegando plataformas sin elegir nada, como si siguiera mirando vitrinas de mundos imaginarios

Por eso celebra el regreso del VHS y de otras tecnologías analógicas entre los más jóvenes. Para él, ese gesto también habla de una búsqueda más amplia: volver a lo tangible, a la imaginación compartida y a la conexión con la vida fuera de la pantalla