En Nebbiuno, un pueblo de 1850 habitantes frente al lago Maggiore, Anna Possi abre el Bar Centrale todos los días con la misma rutina desde hace décadas. Ordena las mesas, prepara el local, atiende a los primeros clientes y sigue detrás de la barra a los 101 años
Nació el 16 de septiembre de 1925 en el mismo lugar donde vive. A los 18 años se casó con René y más tarde fundó el bar que todavía sostiene. Tras la muerte de su marido en 1974, decidió continuar con el negocio familiar, que ya lleva 68 años en pie
Trabajo, comida moderada y mente activa
Possi dice que su secreto es sencillo: comer poco y trabajar. Cada mañana se levanta a las seis, desayuna una porción de torta con manzanas del pueblo y toma té antes de dejar todo listo para abrir
En el bar cuenta con la ayuda de su hija Cristina y una nieta. En verano cierra a las 19.30 y en invierno a las 21.30. Su alimentación es reducida: al mediodía suele comer una pequeña porción de espaguetis con manteca o ajo, aceite y guindilla, además de fruta o algo de queso. Por la noche prepara puré de arvejas y garbanzos, con fruta cocida
También reserva tiempo para leer, hacer cálculos sin calculadora y mirar la bolsa de Milán. En un rincón del local tiene una computadora de escritorio que usa para buscar información y, por curiosidad, revisar casas y departamentos en venta
Un símbolo de Nebbiuno
Vecinos y amigos la consideran una institución del pueblo. Desde 2023, su historia atrajo a periodistas y visitantes de toda Italia, y su trabajo se volvió aún más visible entre los turistas que llegan en verano
Su trayectoria también le valió reconocimientos: es considerada la barista más longeva de Italia por la Confederación General Italiana de Empresas, Actividades Profesionales y Trabajo por Cuenta Propia y recibió el título de Comandante de la República
En enero de este año, durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, se proyectó un saludo suyo en San Siro. Allí alentó a los deportistas y dejó una idea que resume su mirada sobre la vida: no jubilarse todavía porque sigue pagando cotizaciones que solo podrá cobrar cuando cumpla 105 años
Al final de cada jornada, baja las persianas, limpia el bar, sube las escaleras hacia su casa, cena, se baña y se acuesta. Al día siguiente, vuelve a empezar