Anthony Hopkins siempre tuvo a la música como su primer impulso creativo. Ahora, a los 88 años, llevará esa vocación al centro de escena con su primer álbum, Life Is a Dream, una colección de 12 piezas que grabó en Londres y que saldrá a la venta el 21 de agosto
El proyecto fue conducido por Gustavo Dudamel e interpretado por la Philharmonia Orchestra. Hopkins admite que, mientras componía, a veces dudaba de sí mismo: esa sensación no le impidió reunir obras escritas a lo largo de más de seis décadas
Una vida marcada por el piano
El intérprete cuenta que empezó a tocar el piano a los 4 años y que compuso su primera pieza, un vals, en 1960, cuando tenía 22. Para él, la música ofrece una libertad que no encuentra en la actuación, a la que describe como una disciplina que exige preparación y precisión
Antes de este debut discográfico, Hopkins ya había trabajado como compositor para el cine. Entre sus aportes figuran la apertura de Shadowlands, así como músicas originales para August, Slipstream y Elyse
Memoria, infancia y despedida
Life Is a Dream toma su nombre de la obra de Pedro Calderón de la Barca y está atravesado por recuerdos de la infancia del actor en Gales. Hopkins lo define como un recorrido por sus años de crecimiento, sus cambios personales y su biografía emocional
También reconoce una veta de tristeza en el disco. Habla de la vida como una despedida larga y de la música como una forma de nostalgia y anhelo. Esa idea aparece en piezas como 1947: Suite for Solo Piano and Orchestra: II. Bracken Road, inspirada en un verano concreto en el sur de Gales, y en Stella Aria, dedicada a su esposa, Stella Hopkins
Un cierre abierto al escenario
El álbum coincide con un momento de balance personal. Hopkins, que a fin de año cumplirá 89, recuerda que nunca imaginó una carrera semejante y dice que no le teme a la mortalidad: se siente agradecido por haber vivido tanto
La conexión con Dudamel llegó gracias a Bradley Cooper, y el resultado dejó al director entusiasmado. Hopkins, por su parte, ya piensa en el próximo paso: presentarse en Carnegie Hall, un lugar que asocia con una promesa que su madre le hizo cuando era niño