Marcelo Arévalo aterriza en el US Open con una meta clara: convertir el último Grand Slam del año en una nueva oportunidad de campeonato junto a Mate Pavić. La pareja llega con impulso tras alcanzar la final en Canadá, pero también con una herida todavía abierta por la semifinal que se les escapó en 2024
El salvadoreño recordó que en aquel partido estuvieron 4-1 arriba en el tercer set y muy cerca de la definición. Ese desenlace sigue siendo, para él, una espina que todavía pesa y una de las razones por las que mantiene el proyecto con el croata
El plan pasa por sostener el saque
De cara al estreno, Arévalo anticipó que volverán a enfrentarse con Johnson y Sielinski, una dupla que ya les había ganado en el Abierto de Australia. Ese antecedente, explicó, les dejó señales precisas sobre lo que deben ajustar ante un rival que considera sólido y exigente
La prioridad, dijo, será defender el servicio. En dobles, conservar el saque cambia el desarrollo del partido y permite presionar más desde la devolución. Por eso, su idea es arrancar con firmeza y buscar pronto una ventaja que les abra el encuentro
Arévalo también minimizó que la historia reciente de la pareja sume presión en Nueva York. Para él, los títulos ganados y la posición alcanzada en el circuito funcionan más como estímulo que como carga
Una sociedad de energía y experiencia
Al describir su vínculo con Pavić, Arévalo habló de una combinación entre intensidad y recorrido en la élite. Aseguró que él aporta impulso emocional y que el croata responde bien a esa dinámica dentro de la cancha
Sobre su compañero, destacó que ha ganado los cuatro torneos de Grand Slam y una medalla de oro olímpica. Esa trayectoria, señaló, le sirve como referencia para seguir aprendiendo mientras intenta sumar su propia energía competitiva
También contó que se comunican en inglés y que Pavić entiende algunas palabras en español por su paso por España durante la juventud. Antes de los partidos, además, suelen repetir una costumbre cuando el calendario lo permite: calentar en la misma cancha donde antes consiguieron una victoria
Orgullo centroamericano
Más allá del torneo, Arévalo vinculó su presente con una idea de representación regional. Dijo sentir orgullo por competir no solo por El Salvador, sino también por Centroamérica, una zona con la que mantiene un lazo fuerte desde sus años juveniles
Recordó torneos y viajes por Guatemala, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, además de su paso por la Copa del Café. De esa etapa conserva amistades y recuerdos que alimentan su deseo de servir como ejemplo para las nuevas generaciones
Su objetivo, afirmó, es dejar un legado para niños y jóvenes que empiezan en el tenis y demostrar que desde la región también se puede llegar al alto nivel. Antes del debut, su mensaje fue simple: salir a competir con mentalidad ganadora, confianza y la máxima entrega posible