En las últimas dos décadas, Chile ha mostrado una mejora visible en la calidad del aire, aunque las diferencias territoriales siguen marcando el mapa ambiental del país
Un análisis difundido en 2025 y elaborado por equipos de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo advierte que, pese al avance en la reducción de contaminantes como el material particulado fino (PM2.5), las brechas continúan en el sur y en algunas zonas industriales
Arica presenta niveles favorables
Para este 24 de agosto de 2026, Arica muestra una condición de aire buena. Los registros informan 9 µg/m³ de MP2.5 y un índice de calidad del aire (ICAP) de 18
Ese nivel se ubica dentro de rangos seguros para la población, por lo que la mayor parte de las actividades al aire libre puede realizarse con normalidad
Aun así, la situación puede cambiar con rapidez si varían las condiciones meteorológicas o aumenta la actividad contaminante, por lo que el monitoreo sigue siendo clave
Las alertas que persisten en otras zonas
El estudio también recuerda que en el sur del país la quema de leña húmeda continúa siendo una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. Según el equipo investigador, la regulación de ese combustible todavía no se aplica por completo y su uso sigue ligado a la vida cotidiana de muchas comunidades
Además, la geografía y la estabilidad atmosférica asociada al Pacífico dificultan la dispersión de contaminantes. En paralelo, las llamadas zonas de sacrificio del norte y del centro siguen enfrentando episodios críticos, aunque los niveles generales de dióxido de azufre han bajado