Un nutricionista repasó algunos mitos muy instalados sobre la alimentación y el consumo de alcohol. Entre sus definiciones, señaló que un plato de arroz blanco es de lo más fácil de digerir y que, en ese punto, suele rendir mejor que el integral
También aclaró que esa idea se extiende a la pasta: el problema no está tanto en el alimento base como en lo que lo acompaña, como quesos, salsas o embutidos
Calorías que engañan
El especialista sostuvo que comer algo caliente no implica necesariamente ingerir muchas calorías, ni que un alimento frío sea bajo en ellas. Puso como ejemplo al helado, al que definió como un producto que se traduce rápidamente en calorías
Según explicó, el cuerpo no aprovecha toda esa carga de la misma manera: una parte se convierte en calor corporal y otra en energía. Por eso, dijo, creer que el helado refresca es un error
Los tres grandes mitos del verano
En esa misma línea, marcó tres consumos muy típicos del calor que, en realidad, producen el efecto contrario: helado, cerveza y papas fritas. Sobre estas últimas, remarcó que combinan carbohidratos, grasas y crocancia, una mezcla que activa el sistema de recompensa y vuelve difícil detenerse en una sola porción
Para ejemplificarlo, afirmó que es mucho más probable terminar una bolsa de papas que una de brócoli
Alcohol, color y resaca
Consultado por las bebidas que más resaca provocan, indicó que suelen ser las que tienen coloración, como los aperitivos. También advirtió que un exceso de alcohol favorece el almacenamiento de energía sobrante en la zona abdominal
Además, remarcó que una copa de vino y un vaso de cerveza tienen un nivel calórico similar, aunque la cerveza suele generar más hinchazón
Frutas que ayudan en verano
En el cierre, destacó a las frutas de estación como una buena opción para los días de calor. Mencionó al melón y la sandía por su aporte de agua, y señaló que una rodaja de sandía no equivale ni siquiera a un caramelo en azúcar
Sobre esa fruta, añadió que aporta saciedad, hidratación y fibra. Como consejo extra, recomendó congelar uvas durante unas horas para tener un snack saludable y refrescante