Mallorca es su residencia, pero la Argentina late con fuerza en su cotidianidad. Lionel Scaloni lleva años dividido entre dos mundos: el de los estadios europeos y concentraciones, y el de las raíces que lo atan a la región santafesina. Es esa tensión entre pertenecer e ir y volver lo que define buena parte de su vida fuera de las canchas
En España, lejos de la exposición que implica dirigir a una de las selecciones más importantes del mundo, el DT campeón del mundo encontró un espacio familiar. Allí comparte la vida con su esposa, Elisa Montero, nacida en la propia isla, y sus dos hijos varones, Ian y Noah
Una propiedad discreta en Calvià
La casa se ubica en el municipio de Calvià, al sudoeste de Mallorca, en las cercanías de la playa El Toro y de Puerto Adriano, uno de los puertos deportivos más reconocidos del Mediterráneo. La zona es residencial, elegida por quienes priorizan la privacidad, la proximidad al mar y una vida alejada del circuito turístico de Palma
A pesar de la ubicación privilegiada, la vivienda no encaja con la imagen de las mansiones suntuosas que suelen vincularse con las figuras del fútbol. Se trata de una construcción de arquitectura mediterránea, distribuida en dos niveles y diseñada fundamentalmente para aprovechar los espacios al aire libre
Una característica que coincide con la personalidad del entrenador, conocido por su bajo y por no exhibir excentricidades
Entre los sectores más destacados hay una pileta rectangular de grandes dimensiones, enmarcada por un solárium con pisos de tonos claros. A escasos metros se levanta una galería techada, acondicionada como comedor exterior, que permite aprovechar el clima templado de la isla durante buena parte del año
Cómo comenzó su vínculo con la isla
El lazo de Scaloni con Mallorca no empezó con su llegada como entrenador. En 2009, durante su etapa como futbolista del club local, conoció a Elisa Montero en un restaurante. La relación creció y ambos se mudaron posteriormente a Roma, donde en 2012 nació Ian, su primer hijo
Noah llegó dos años después en Palma de Mallorca, y la familia terminó radicándose de forma definitiva en la isla. Desde allí, Scaloni mantiene un contacto más directo con gran parte de los futbolistas argentinos que actúan en las principales ligas europeas, lo cual resulta práctico para la gestión de la selección
Sin embargo, sus compromisos profesionales lo obligan a viajar con frecuencia a Buenos Aires y a otros destinos internacionales, lo que mantiene el ritmo de idas y vueltas que caracteriza su rutina
Pujato, el pueblo que nunca dejó de ser suyo
Entre viaje y viaje, Pujato sigue ocupando un lugar protagónico. El pueblo ubicado a unos 40 kilómetros de Rosario es donde Scaloni regresa para visitar a su familia y revincularse con los espacios de su infancia
Incluso después de consagrarse en el Mundial de Qatar, dedicó parte de los festejos a esa localidad antes de regresar a Mallorca, donde cientos de compatriotas lo esperaban en el aeropuerto. El propio entrenador ha contado que Elisa se siente cómoda cada vez que visita Pujato, una muestra de que la integración entre ambas culturas funciona de manera fluida
En ese vaivén permanente, la casa en Mallorca funciona como el punto de equilibrio: un lugar que articula la vida familiar en España con una identidad que sigue anclada firmemente en la Argentina