Granada acoge la presentación de Avotrex, una base de datos abierta pensada para afinar el cálculo de cuántas aves se han perdido por la acción humana más allá de los registros oficiales
La herramienta reúne información morfológica y ecológica de especies extinguidas desde el Pleistoceno tardío y la cruza con datos obtenidos en colecciones de historia natural. Con ese material, los investigadores intentan reconstruir la función ecológica de aves de las que, en muchos casos, solo quedan restos subfósiles
Un vacío que distorsiona el balance real
El problema de fondo es que las listas oficiales se quedan cortas para medir el alcance total de las extinciones. Eso impide saber con precisión cuánta biodiversidad funcional y evolutiva se ha perdido desde hace miles de años
Ferrán Sayol Altarriba, investigador de la Universidad de Vic-Universitat Central de Catalunya y premiado en esta edición con el Bernis Investigador Novel, ha centrado su intervención en esa pérdida acumulada y en sus efectos sobre las comunidades de aves del planeta
Extinciones no aleatorias
Los datos presentados apuntan a que las desapariciones no se repartieron al azar. El impacto se concentró especialmente en las islas y en especies con rasgos singulares, entre ellas las aves no voladoras
El método empleado toma la morfología como referencia para estimar la función ecológica. A partir de ahí, el equipo calcula la diversidad funcional y filogenética que se ha perdido en el conjunto de las aves del mundo
Las especies introducidas no compensan la pérdida
El análisis también indica que las especies introducidas no reemplazan esa desaparición. Más bien, tienden a homogeneizar las comunidades insulares y reducen su singularidad ecológica
Avotrex se ha dado a conocer durante un congreso con más de 400 investigadores y conservacionistas de España y Portugal, una cita que termina este domingo y que también reúne a responsables de administraciones y ornitólogos
El encuentro está organizado por SEO/BirdLife y SPEA, con la colaboración de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. Además, ha sido concebido como un evento neutro en CO2 y calculará la huella derivada de la energía y los desplazamientos para compensarla