Naomi Osaka atravesó un partido áspero y terminó celebrando un triunfo trabajado para meterse en los octavos de final del US Open. La japonesa, doble campeona en Nueva York, venció a la belga Elise Mertens por 6-3, 3-6 y 7-5 en una jornada marcada por la tensión y las dudas

La ex número uno del mundo, hoy decimotercera del ranking, tuvo que resolver el encuentro en tres sets y con el margen mínimo. Dejó escapar la ventaja inicial, llegó a quedar 4-2 abajo en el tercero y debió salvar cuatro pelotas de partido para cerrar la victoria

Osaka mostró señales de frustración durante el trámite, alternando reproches consigo misma y gestos de fastidio hacia su equipo. Además, necesitó atención médica por molestias en la pantorrilla y el tobillo izquierdos

Aun así, encontró el quiebre oportuno para igualar el set decisivo y tomar impulso en el tramo final. Mertens, de 30 años, resistió las primeras chances de definición, pero no pudo evitar el desenlace favorable a la japonesa

Un alivio después de la tensión

Al terminar, Osaka admitió que le costaba creer lo ocurrido. También reconoció que no se había sentido conforme con su nivel y que eso la había desanimado durante buena parte del encuentro

La victoria la deja frente a una nueva prueba de alta exigencia: su próxima rival será la kazaja Elena Rybakina, número dos del mundo, o la ucraniana Yuliia Starodubtseva

Para Osaka, las semifinales alcanzadas el año pasado en Flushing Meadows siguen siendo su mejor resultado en un Grand Slam desde el nacimiento de su primera hija, a mediados de 2023