Labienhecha ha convertido sus bolsos en un homenaje a abuelas y bisabuelas a través de diseños artesanales hechos en España y de un equipo formado en un 99,9 por ciento por mujeres
La marca, nacida en Málaga, pasó de vender sus primeros productos en un mercado artesanal de la ciudad a exportar entre el 25 y el 30 por ciento de sus ventas, con presencia en varios países europeos, Estados Unidos y Canadá
Diseño y fabricación bajo un mismo techo
La empresa concentra en su propio taller todo el proceso, desde el diseño y las pruebas hasta la fabricación de cada bolso, según explicó su CEO y fundadora, Irene Hernández
Los modelos llevan nombres femeninos, como Alma, Rafaela o Irene, una elección con la que buscan recordar a las mujeres de generaciones anteriores y a quienes hacían las cosas “a fuego lento, con cariño”
Materiales sostenibles y trabajo artesanal
Para sus bolsos utilizan cuero reciclado, pieles naturales tratadas con agua, sales y tintes vegetales, pieles hidrofugadas resistentes al agua y pieles más rígidas, todas certificadas y de procedencia nacional
La empresa prioriza la resistencia, la durabilidad, la usabilidad y el proceso de producción a la hora de elegir cada material
En el taller trabajan actualmente siete personas y la elaboración de cada bolso puede llevar entre dos y diez horas, según el modelo. Algunos requieren además varias fases de pintado con tiempos de espera entre una y otra
Más valor, menos volumen
Hernández también señaló que el oficio artesanal afronta dificultades por la falta de relevo generacional, ya que cada vez hay menos personas jóvenes dispuestas a dedicarse a este trabajo
Aunque fabricar en España eleva los costes, la empresa mantiene su producción en Málaga mientras refuerza su expansión internacional
Durante la pandemia, un pedido de Galeries Lafayette en Francia permitió a la firma entrar en quince tiendas. Además, la compañía ha reducido su volumen mensual de producción, que antes estaba entre 2.000 y 3.000 bolsos, para centrarse ahora en piezas de mayor valor