En La Cumbre, sobre la cima de un cerro de 1200 metros, vuelve a ofrecerse el Castillo Mandl. El precio actual es de US$3,1 millones, por debajo de los US$3,8 millones que se pedían a comienzos de 2023
La propiedad, presentada como una casa con historia y espíritu de residencia de época, conserva una trayectoria marcada por cambios de dueño, reformas profundas y episodios ligados a la política y a los servicios de inteligencia
De “La Fortaleza” al Castillo Mandl
La construcción original se levantó a fines de la década de 1920 por encargo del médico cirujano rosarino Bartolomeo Vasallo. En ese momento llevaba el nombre de “La Fortaleza” y fue diseñada por Emilio Maisonnave y Ernesto Mansella y Durand
La familia de Vasallo pasaba los veranos en La Cumbre. En la entrada había un busto a tamaño natural de Edelmira Quintana, esposa del médico, que ella misma solía decorar con pelucas y uñas postizas
En enero de 1943, Vasallo donó la propiedad a la Municipalidad de La Cumbre y a la provincia de Córdoba, pero la iniciativa fue rechazada. Meses después salió a remate y pasó a manos de Fritz Mandl, empresario austríaco ligado a la industria armamentista
La huella de Mandl
Mandl compró el castillo cuando estaba entre los hombres más ricos del mundo y luego lo transformó durante dos años de obras dirigidas por el arquitecto húngaro Jorge Kalnay. El resultado fue una versión de estilo chalet europeo, con referencias al diseño vanguardista y minimalista de Jean Michel Frank, Diego Giacometti y muebles de Casa Comte
En la historia del castillo también aparece Hedy Lamarr, actriz y primera esposa de Mandl, además de una serie de visitantes europeos. Entre ellos estuvo Nora Gregor, vinculada sentimentalmente con el príncipe Ernst Rüdiger von Starhemberg
Mandl llevó una vida reservada, con salidas a caballo y partidas de golf. Murió en Viena en 1977. Después, sus hijos Alejandro y Gloria Odette dejaron de frecuentar la casa
Robos, uso oficial y hotel boutique
La propiedad también fue escenario de pérdidas importantes. En 1990 robaron 42 obras de arte colonial de los siglos XVI, XVII y XVIII. Más tarde, Interpol recuperó en España 13 pinturas en poder de una organización dedicada al tráfico de bienes culturales
Con el tiempo, el inmueble fue ofrecido a la Side a cambio de mantenimiento y pago de impuestos y servicios. También recibió visitas de dirigentes como Carlos Menem y Fernando de la Rúa. En 2006, la familia Mandl concedió la explotación del lugar, que pasó a funcionar como hotel boutique bajo el nombre de El castillo de Mandl
Una finca de casi 10 hectáreas
La propiedad suma 97.124 metros cuadrados distribuidos en cinco lotes. Dos están en la parte alta del camino de terracería, donde se encuentra el castillo; los otros tres quedan más abajo, en la zona de San Jerónimo, e incluyen casa de huéspedes, vivienda del cuidador, cochera y establos. También hay olivos y árboles frutales
La casa tiene tres plantas y 16 dormitorios. En la planta baja hay cuatro habitaciones; en el primer piso, nueve; y en el segundo, tres. Todos los dormitorios tienen baño propio salvo el de los niños, que comparte con el cuarto de la niñera
En la planta principal se ubican dos accesos, uno junto al bar y otro por la fachada. Allí también están el hall, dos grandes salones y el comedor, todos con ventanales abiertos al paisaje. El bar conserva el piso original de la época de Vasallo y las salas principales mantienen chimeneas en funcionamiento
El comedor tiene una mesa redonda hecha a medida para 22 personas, ubicada bajo un gran candelabro de hierro forjado. Una escalera de caracol lleva al primer piso y otra conecta todos los niveles. En la planta superior se encuentra el dormitorio principal, de estilo colonial, con baño privado, además de dos cuartos más con sus propios baños y pisos originales
La cocina está dividida en tres sectores funcionales y una parte de servicio ocupa la tercera planta, con tres dormitorios, baño y área de trabajo. En el subsuelo hay una bodega. La piscina, separada de la casa, se encuentra en un terreno más alto y se accede a ella por un puente de piedra o por un sendero del jardín