El enviado especial de Estados Unidos para Siria y embajador en Turquía, Tom Barrack, salió a matizar sus dichos de dos días atrás, cuando afirmó que Israel “sigue” ocupando los Altos del Golán, una formulación que chocó con la posición de Donald Trump sobre ese territorio en disputa
Israel tomó el Golán a Siria en la guerra de 1967 y lo anexó en 1981. La ONU y la mayoría de la comunidad internacional consideran que se trata de territorio sirio ocupado y no reconocen esa anexión. En 2019, Trump reconoció la soberanía israelí sobre la zona y revirtió décadas de política estadounidense
Una aclaración para cerrar la polémica
Barrack sostuvo ahora que su comentario describía el estatus histórico del territorio y no implicaba adhesión a la posición de Naciones Unidas. También afirmó que la política de Estados Unidos sobre el Golán, definida por Trump en 2019, no cambió
El funcionario dijo que su intención era explicar por qué no prevé una anexión en Líbano, donde fuerzas israelíes ocupan partes del sur tras la última guerra entre Israel y Hezbolá, y remarcar que los acuerdos negociados suelen durar más que los mapas territoriales
Tensiones que van más allá del Golán
Sus palabras también reavivaron el debate por los ataques israelíes contra una base aérea en el norte de Siria la semana pasada. Israel aseguró que buscaba impedir una presencia turca en ese punto, mientras que Ankara y Damasco negaron que fuerzas turcas fueran a desplegarse allí
En Israel, el ministro de Defensa, Israel Katz, defendió la operación y advirtió que su país no permitirá que Turquía se afiance en Siria y amenace su seguridad
El frente libanés, otra fuente de fricción
Barrack también quedó bajo presión por otra frase pronunciada en el marco de las conversaciones sobre la retirada israelí del Líbano y el desarme del grupo armado. Había dicho que faltaban “dos personas” en esa mesa: Hezbolá e Irán
Más tarde aclaró que Estados Unidos no negocia con Hezbolá y que su señalamiento apuntaba a que las armas en disputa son financiadas y abastecidas por Irán, lo que complica cualquier entendimiento. También negó haber insinuado que debieran sumarse a una nueva ronda de diálogo