Boeing cerró el último trimestre con una pérdida mayor a la prevista, empujada por 280 millones de dólares adicionales vinculados al equipamiento de dos aviones presidenciales de Estados Unidos. Aun así, la empresa aseguró que su actividad general sigue recuperándose tras varios años complicados

La facturación creció 8% interanual y alcanzó 24.600 millones de dólares, impulsada por más entregas de aviones comerciales y por una mayor actividad en defensa, espacio y seguridad

En el segundo trimestre, la compañía registró una pérdida de 428 millones de dólares. El resultado fue mejor que el del mismo período del año pasado, pero quedó por encima de lo que esperaban los analistas

Dentro de ese balance se incluyeron 280 millones de dólares de pérdidas asociadas al programa VC-25B, destinado a los nuevos Air Force One. Boeing atribuyó el impacto más reciente a costos adicionales de producción y certificación

El contrato original, firmado en 2018, contemplaba la adaptación de dos Boeing 747-8 para uso presidencial y fijaba la primera entrega para fines de 2024. Ahora, el calendario prevé que los aviones estén listos a mediados de 2028 y a mediados de 2029

La empresa también informó avances en la certificación de sus modelos 737 MAX y 777 ante los reguladores estadounidenses. En ese proceso, el 737 MAX 7 ya se encuentra en la fase final