El escenario electoral en Brasil se encamina hacia octubre con una disputa muy ajustada. Luiz Inacio Lula da Silva busca la reelección, mientras Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, recorta distancia en las mediciones más recientes
Una pulseada casi pareja
La encuesta difundida por Nexus/BTG Pactual, realizada entre el 31 de julio y el 2 de agosto sobre 2002 personas y con un margen de error de dos puntos, ubica a Lula con 46% de intención de voto y a Flavio Bolsonaro con 45%
Detrás aparecen Ronaldo Caiado con 5%, Renan Santos con 4% y Romeu Zema con 3%. El sondeo refleja un empate técnico que deja al oficialismo bajo presión
La segunda vuelta también muestra tensión
En un eventual balotaje, Lula reuniría 47,1% de los votos y Bolsonaro 42,6%, según otra medición de AtlasIntel/Bloomberg. En julio, esos registros eran de 49,9% y 42,9%, respectivamente
El petróleo abre un frente político
En paralelo, Lula celebró el hallazgo de crudo cerca de la desembocadura del río Amazonas y defendió nuevas exploraciones en el norte del país como una cuestión de soberanía nacional y como una apuesta de largo plazo
La decisión, sin embargo, recibió críticas de organizaciones ambientalistas e indígenas, que denunciaron falta de consulta a comunidades tradicionales, riesgos de derrames subestimados e impactos climáticos insuficientemente evaluados. Petrobras sostiene que sus perforaciones no provocaron derrames y el Ministerio Público Federal pidió información sobre los riesgos ambientales
El debate expone además una tensión en la estrategia del presidente: su gobierno defendió la transición gradual fuera de los combustibles fósiles, pero al mismo tiempo impulsa nuevas inversiones petroleras
Los candidatos ya están en carrera
Lula fue oficializado como candidato del Partido de los Trabajadores para un cuarto mandato no consecutivo. En ese acto prometió inversiones estratégicas en defensa y protección de los recursos naturales
Flavio Bolsonaro formalizó su postulación el 25 de julio en una convención del Partido Liberal en San Pablo, con más de mil simpatizantes y bajo fuerte expectativa política