Los conductores de aplicaciones de transporte en California dieron un paso clave en su intento por organizarse colectivamente. La California Gig Workers’ Union alcanzó el respaldo mínimo requerido y activó un proceso que podría terminar en su certificación formal como representante gremial
Un umbral que cambia el tablero
La Public Employment Relations Board determinó que la organización presentó pruebas de apoyo de al menos el 30% de los choferes activos. Ese resultado habilita un período de espera de 30 días antes de una posible certificación definitiva
El avance se apoya en la AB 1340, aprobada en 2025, que creó un mecanismo para que los conductores de empresas de transporte por aplicación puedan organizarse y negociar de manera colectiva ciertos términos y condiciones laborales dentro del marco de la Proposición 22
Qué podría negociarse
Si la certificación queda firme, Uber, Lyft y las demás compañías alcanzadas deberán sentarse a negociar de buena fe con el representante de los conductores. En la mesa podrían quedar incluidos ingresos, beneficios, licencias pagadas, desactivaciones, seguridad y otras condiciones de trabajo previstas por la ley
Los choferes buscan además reducir las comisiones que retienen las plataformas, a las que atribuyen una caída fuerte en sus ingresos netos por viaje
Una disputa de largo recorrido
Dirigentes de la organización celebraron el avance como un hito en una pelea sostenida durante más de una década. Joseph Fausto sostuvo que la norma abrió la posibilidad de que los conductores se unan como sindicato, mientras que David Green señaló que el objetivo es respaldar la pelea por salarios dignos, beneficios y voz en el trabajo
La coalición de trabajadores ahora espera que venza el plazo de 30 días para iniciar conversaciones con las empresas, en un proceso que podría redefinir la relación entre las plataformas y sus conductores en California