Las autoridades de Costa Rica capturaron a Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, considerado el narcotraficante más buscado del país. La detención ocurrió en la madrugada del viernes 24 de julio, durante un operativo complejo en Sarapiquí, provincia de Heredia, cerca de la frontera con Nicaragua
En el procedimiento también fue arrestado Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”, señalado como su lugarteniente. El intercambio de disparos se extendió por cerca de una hora y dejó ocho agentes heridos y a un presunto integrante de la organización muerto
De trabajador bananero a jefe criminal
Arias nació el 19 de septiembre de 1984 en Santa Rosa de Ticabán, en Limón. Antes de entrar en el mundo del delito, trabajó en compañías bananeras. Hacia 2010 comenzó a ser vinculado con asaltos a personas y robos a viviendas
Con el tiempo amplió su actividad a los robos de camiones de carga y de agroquímicos en fincas piñeras, bananeras y de ganado. En 2015 ya estaba bajo sospecha por el asesinato de Ademar Jiménez Gómez, cuyo cuerpo apareció quemado y baleado en una finca
Un año después fue detenido y pasó un año en prisión preventiva por otro homicidio. Al recuperar la libertad, inició una disputa violenta con Michael Alfredo Moreno Borbón, alias “Pechuga”, exaliado y rival por el control del microtráfico en Limón y de las rutas hacia Nicaragua y Estados Unidos
Una guerra que dejó decenas de muertos
El enfrentamiento entre ambos grupos ha dejado alrededor de 150 muertes en la última década. Entre las víctimas atribuidas a la organización de Arias hay casos de extrema violencia, con personas decapitadas y quemadas vivas
La expansión del narcotráfico golpeó la seguridad del país y elevó los homicidios. En 2025, 873 personas murieron de forma violenta en Costa Rica, y más del 60% de esos casos fueron atribuidos por las autoridades a disputas entre bandas criminales
A lo largo de los años, Arias también exhibió en redes sociales armas automáticas y grandes sumas de dinero, reforzando su imagen de poder dentro del crimen organizado
Dinero para matar y para sobornar
En 2020 circularon audios atribuidos a “Diablo” y a miembros de su grupo en los que se ofrecían 2.500.000 colones por matar policías, y hasta 5 millones por cada investigador del OIJ asesinado
La amenaza tuvo consecuencias. En febrero de 2025 fue asesinado Geiner Zamora, un alto mando de la policía judicial en Guápiles, en un crimen que las autoridades atribuyen a una orden de Arias
El capo también habría usado dinero para corromper a funcionarios públicos. Tras su captura, admitió ante fiscales que contó con ayuda de agentes policiales a cambio de fuertes sumas, lo que explicaría los repetidos fracasos de los intentos por arrestarlo
Uno de los más cercanos ocurrió en enero de 2023, cuando más de 50 agentes estuvieron a metros de detenerlo durante una actividad familiar. En 2024 se realizaron al menos diez operativos más sin éxito. Poco después de su confesión, cinco agentes fueron detenidos y acusados
Señales de una red extendida
La organización de Arias se habría expandido a al menos siete regiones del país, entre ellas la Zona Norte, San Ramón, Turrialba y Guanacaste. El temor que generaba dentro del mundo criminal hizo que otros delincuentes usaran su nombre para extorsionar comerciantes en Limón y Heredia
Detención y posibles derivaciones
Tras su captura, Arias fue llevado a la prisión de máxima seguridad de La Reforma, a unos 23 kilómetros de San José. Su defensa sostiene que no enfrenta cargos que justifiquen una extradición, aunque el Departamento de Estado de Estados Unidos sostiene que conspiró con narcotraficantes para mover cargamentos de cocaína desde Colombia hacia México y, finalmente, hacia territorio estadounidense
Washington había ofrecido una recompensa de 500.000 dólares por información que permitiera su arresto. Ahora, si Estados Unidos solicita formalmente su entrega, la decisión quedará en manos de las autoridades costarricenses