Carlos Alfredo Rinke, uno de los pilotos más destacados del Grupo 5 de Caza de la Fuerza Aérea Argentina, murió el 28 de octubre en Córdoba. Tenía 70 años y esperaba un trasplante de médula

En la unidad de los Halcones era conocido por su indicativo de combate, “Palo”, y por un apodo que resumía su trayectoria: “el numeral de hierro”. En una escuadrilla, el numeral acompaña al guía. Rinke explicaba que recibió ese nombre porque participó en todas las misiones que le correspondieron y regresó de cada una

Un piloto formado bajo presión

Rinke tenía apenas un año de experiencia con el A-4B Skyhawk cuando comenzó la guerra. Sus compañeros señalaban que, normalmente, se necesitan entre tres y cuatro años para alcanzar una formación sólida. Sin embargo, destacaban su serenidad, templanza y capacidad para resolver situaciones críticas

Quienes volaron con él también lo describían como un músico, un camarada dispuesto y un piloto de primer nivel. En el aire transmitía seguridad a su formación; en tierra, compartía con sus compañeros el miedo, las guardias, el frío del sur y el peso de la responsabilidad

Tres misiones decisivas

El 23 de mayo, Rinke integró una escuadrilla que atacó la fragata HMS Antelope en el estrecho de San Carlos. Una bomba quedó alojada en el interior del buque y explotó horas más tarde, provocando su hundimiento. En esa misión murió Luciano Guadagnini, uno de los integrantes de la formación, una pérdida que marcó profundamente a Rinke

Dos días después despegó desde Río Gallegos junto al capitán Pablo Carballo. Ambos reabastecieron combustible en vuelo y se acercaron a la flota británica a baja altura, con silencio de radio para reducir las posibilidades de ser detectados por los radares. Sus aviones atacaron la fragata HMS Broadsword, que sufrió graves daños. Durante la acción, otros pilotos argentinos hundieron el HMS Coventry

Rinke también participó en el ataque a Bahía Agradable, el 8 de junio. En aquella operación, los Halcones hundieron los buques de desembarco y logística RFA Sir Galahad y RFA Sir Tristam, y provocaron daños graves en la fragata HMS Plymouth

El avión y el equipo

Sus compañeros recordaban que los A-4B pertenecían a una generación anterior frente a la tecnología empleada por las fuerzas británicas. Para ellos, los resultados no dependían únicamente de la aeronave: también eran decisivos el piloto, el mecánico y el trabajo coordinado del escuadrón

La experiencia de la guerra fortaleció los vínculos entre quienes participaron. Tras el conflicto continuaron los encuentros, las llamadas y las reuniones anuales. También compartieron viajes en moto, conversaciones y una amistad construida sobre las pérdidas y la memoria de quienes no regresaron

Una última misión personal

En 2024, Rinke recorrió a pie más de 700 kilómetros del Camino de Santiago de Compostela durante 40 días. Según sus compañeros, emprendió ese viaje para agradecer haber regresado de la guerra y para recordar a los caídos en Malvinas

Su legado quedó asociado tanto a sus misiones como a su forma de acompañar a los demás. Para quienes integraron el Grupo 5 de Caza, Rinke fue un piloto confiable, un amigo cercano y una figura cuya memoria seguirá ligada a los aviones, las reuniones del escuadrón y las historias compartidas