Fortalecer la zona media del cuerpo puede contribuir a mejorar la postura, controlar los movimientos y reducir molestias en la espalda. Para lograrlo, existe una alternativa sencilla que no requiere máquinas ni elementos especiales: el ejercicio conocido como bicho muerto o dead bug

El movimiento se realiza acostado boca arriba, con los brazos y las piernas elevados. Esa posición explica su nombre, ya que recuerda a la de un insecto dado vuelta

Un trabajo centrado en los músculos profundos

A diferencia de los abdominales tradicionales, el bicho muerto activa varios grupos musculares al mismo tiempo. Entre ellos se encuentra el transverso abdominal, un músculo profundo que rodea el torso y funciona como una faja natural

Su fortalecimiento ayuda a estabilizar la columna vertebral, favorece el control de los movimientos y contribuye a mantener una postura adecuada. Además, el ejercicio exige coordinar las extremidades con el abdomen, una capacidad útil para distintas actividades cotidianas

La técnica puede ajustarse según la experiencia y las capacidades físicas de cada persona. También resulta especialmente accesible para adultos mayores porque se realiza con la espalda apoyada sobre una superficie firme

Cómo realizar el bicho muerto

  1. Acostarse boca arriba sobre una colchoneta o una superficie firme, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados.
  2. Contraer suavemente el abdomen y elevar las piernas hasta formar un ángulo de 90 grados con las rodillas.
  3. Extender los brazos hacia el techo, alineados con los hombros.
  4. Bajar lentamente un brazo hacia atrás mientras se extiende la pierna contraria, sin tocar el suelo.
  5. Volver a la posición inicial y repetir el movimiento con el brazo y la pierna opuestos.
  6. Mantener una respiración constante y evitar que la zona lumbar se arquee.

Una recomendación inicial es realizar entre 8 y 12 repeticiones, priorizando la calidad del movimiento por encima de la cantidad. Quienes recién comienzan pueden mantener los pies apoyados y mover únicamente los brazos

Ante molestias, lesiones o limitaciones físicas, conviene consultar con un profesional antes de incorporar el ejercicio a la rutina