Eugenio Derbez ya tenía una carrera consolidada en televisión cuando decidió buscar un lugar en el cine. Sin embargo, el reconocimiento obtenido con sus programas no se transformó en ofertas cinematográficas
Según relató, varios productores lo asociaban exclusivamente con personajes cómicos, como Ludovico P. Luche y El Lonje Moco. Esa imagen generaba dudas sobre su capacidad para interpretar historias dramáticas
Durante una reunión, un productor le explicó que los ejecutivos no podían imaginarlo en una película seria. Derbez entendió entonces que tendría que crear su propia oportunidad
Una película bajo sus propias condiciones
El actor comenzó a desarrollar una historia junto con el grupo de escritores con el que trabajaba en televisión. El proyecto se convirtió en No se aceptan devoluciones, una película que combinó elementos de comedia y drama
El desarrollo llevó 12 años hasta que la producción llegó a la pantalla. La película se estrenó en cines en 2013
Derbez asumió varias funciones en el proyecto: participó en la escritura del guion, la producción, la actuación y la dirección. Después de no encontrar a alguien que quisiera dirigirla, decidió ponerse al frente de la película
El objetivo de provocar risa y emoción
La propuesta buscaba alejarse de la fórmula humorística que había marcado su carrera televisiva. Derbez quería que el público disfrutara de la comedia, pero también conectara con los conflictos de los personajes
La idea estaba relacionada con una experiencia de su infancia. A los 12 años vio una película dramática que lo conmovió y decidió que quería contar historias capaces de producir una reacción similar
En No se aceptan devoluciones, el humor se mantiene durante buena parte del relato y conduce hacia un desenlace dramático. Para Derbez, la respuesta ideal era que los espectadores rieran durante la función y salieran emocionados al final