El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó las acusaciones de Estados Unidos sobre una supuesta interferencia canadiense en las elecciones legislativas de noviembre. Durante una conferencia de prensa en Estambul, Turquía, afirmó que las denuncias “no tienen fundamento” y expresó su decepción con el embajador estadounidense en Ottawa, Pete Hoekstra

Una ficha difundida por la embajada estadounidense señaló a funcionarios canadienses por intentar influir en la política de Estados Unidos. Entre los casos mencionados figuran la ministra de Industria, Mélanie Joly, quien habló de posibles aranceles de represalia contra estados republicanos, y el primer ministro de Ontario, Doug Ford, que emitió un anuncio en Estados Unidos con el expresidente Ronald Reagan criticando los aranceles

La disputa por la influencia electoral

Las autoridades estadounidenses también citaron a 11 ciudadanos canadienses acusados de votar ilegalmente en elecciones estadounidenses entre 2012 y 2026. La acusación no vinculó esos casos con el Gobierno de Canadá. Los expertos electorales consideran poco frecuentes este tipo de situaciones

El politólogo Daniel Béland, de la Universidad McGill, descartó que los ejemplos presentados constituyan pruebas de una interferencia extranjera significativa. Advirtió que las acusaciones podrían preparar el terreno para responsabilizar a Canadá si el Partido Republicano pierde escaños

Hoekstra, aliado del presidente Donald Trump y excongresista republicano por Michigan, había pedido recientemente a los políticos canadienses que no intervinieran en la política estadounidense. Más de 280.000 personas firmaron una petición parlamentaria para solicitar su destitución, al considerar que normaliza las amenazas de Trump de anexar Canadá

El asesor comercial de Trump, Peter Navarro, también advirtió a Canadá que enfrentaría mayores costos si intervenía en las elecciones de estados como Maine o Michigan

Aranceles y negociaciones pendientes

Carney sostuvo que altos funcionarios estadounidenses también han intentado influir en la política canadiense. Trump ha amenazado en repetidas ocasiones con convertir a Canadá en el estado número 51, mientras que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió en enero a Alberta como un “socio natural” de Estados Unidos. En esa provincia existe un movimiento separatista que busca la independencia

El primer ministro canadiense dijo que no espera que su país sea responsabilizado por eventuales derrotas republicanas ni que enfrente nuevos aranceles por ese motivo. Afirmó que Washington ha presentado numerosos argumentos para justificar sus medidas comerciales

Canadá está dispuesto a reanudar de inmediato las negociaciones comerciales si Estados Unidos actúa de buena fe. Sin embargo, Carney señaló que su Gobierno podría esperar meses, o incluso hasta otra administración estadounidense, para alcanzar un acuerdo aceptable

Consultado sobre la posibilidad de cerrar un pacto antes de las elecciones del 3 de noviembre, respondió que la decisión depende de Estados Unidos y que el calendario político de ese país es difícil de prever. También afirmó que Canadá continuará avanzando por su propio camino y que “nunca será el estado número 51”