El gran jurado estatal de Carolina del Sur presentó cargos contra 31 personas presuntamente vinculadas a una red de narcotráfico conectada con cárteles mexicanos y con presencia en el área metropolitana de Charleston. La operación, llamada Last Stand, terminó con cinco acusaciones formales y 59 cargos

El fiscal general Alan Wilson informó el avance luego de una semana de redadas coordinadas entre distintas jurisdicciones. La investigación, desarrollada durante años, detectó una ruta de tráfico que movía cientos de kilos de cocaína, metanfetamina y fentanilo desde México, pasando por estados fronterizos del sur, hasta Carolina del Sur

El operativo que abrió el caso

El punto de partida fue una redada realizada en la madrugada del 8 de febrero de 2026 en un club nocturno ilegal de North Charleston. Allí fueron detenidas 86 personas: 79 por infracciones migratorias y siete por delitos penales

En ese operativo las autoridades identificaron a cuatro víctimas de trata de personas y localizaron a un menor, que fue entregado a sus familiares. También incautaron armas de fuego, 45 gramos de cocaína, crack, fentanilo, metanfetamina y 347 gramos de marihuana

La pesquisa se originó a partir de denuncias sobre clubes nocturnos no autorizados que convocaban multitudes y se habían convertido en puntos de venta de droga, prostitución y violencia vinculada a pandillas en el área de Charleston

Red criminal con alcance interestatal

Tras la redada inicial, la investigación amplió su alcance y permitió identificar conexiones con Los Zetas/Cártel del Noreste (Z/CDN) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las autoridades también vincularon la red con las pandillas Piru Bloods, 18th Street, Tren de Aragua y Rolling 20’s Crips

Wilson sostuvo que la red no solo operaba en el tráfico de drogas, sino también en el contrabando de armas, la prostitución y los tiroteos, con negocios y clubes nocturnos ilegales como base de operaciones

Las acciones de la semana pasada se extendieron a Texas, Georgia y Florida. En esos operativos participaron agencias federales, estatales y locales, que incautaron varios kilogramos de cocaína, fentanilo y metanfetamina, además de 33 armas de fuego, entre ellas varias ametralladoras

Cargos y penas posibles

Las cinco acusaciones formales incluyen 59 cargos contra 31 personas. El delito más frecuente es conspiración para traficar cocaína en cantidades de 400 gramos o más, con penas que van de 25 a 30 años de prisión

Entre los acusados figura Richard Quay Pham, alias “Chow”, con cargos por tráfico de fentanilo, tráfico de cocaína en segunda infracción y distribución de metanfetamina en segunda infracción. Rickey Omar Swinton, alias “6”, suma seis cargos por posesión de arma de fuego durante la comisión de un delito violento, cada uno con cinco años adicionales

Arelis Del Carmen Santos Gomez es la única acusada con cargos por prostitución y operación de un burdel, además de conspiración para traficar cocaína. Otros imputados, como Manuel Arthuro Gutierrez y Demaro Devon Rollison, enfrentan cargos por posesión de armas robadas o por uso de armas durante delitos violentos. Algunos nombres permanecen bajo secreto de sumario

Una investigación de varias agencias

El jefe de la División de Aplicación de la Ley de Carolina del Sur, Mark Keel, describió el caso como una investigación amplia que abarcó trata sexual, tráfico de armas, narcotráfico y violencia de pandillas. También afirmó que familias de todo el estado quedaron expuestas a estas redes

Por su parte, S. Creighton Waters destacó el trabajo coordinado entre jurisdicciones y dijo que la operación buscó generar un impacto conjunto mayor al que podía lograrse por separado. Los casos serán llevados adelante por los fiscales David Fernandez y Creighton Waters