Carys Zeta Douglas, de 23 años, empieza a construir un nombre propio más allá de su linaje familiar. Esta semana llamó la atención en Mallorca por su español fluido durante un encuentro con periodistas, mientras que en Nueva York su estreno en teatro generó comentarios favorables entre críticos y espectadores
Una carrera que recién despega
Nació el 20 de abril de 2003 en Nueva Jersey y es la hija menor de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Creció entre Estados Unidos y las islas Bermudas, en una crianza que sus padres pensaron para mantenerla, junto con su hermano Dylan Michael, lejos de la exposición pública
Estudió Cine y Relaciones Internacionales en la Universidad Brown. Tras graduarse, siguió el camino de su familia en la actuación y antes había participado en varios proyectos audiovisuales producidos por Spike Lee para dar sus primeros pasos en la industria
El debut que la puso en foco
Su presentación más reciente fue en St. Lydia’s, en Brooklyn, donde interpretó a Nina en La gaviota, de Antón Chéjov. El papel le valió elogios y reforzó la idea de que no solo hereda un apellido reconocido, sino también recursos para sostener una carrera propia
Además, su parecido con Catherine Zeta-Jones fue uno de los comentarios más repetidos tras el estreno. Pero es en Mallorca donde Carys parece sentirse más ella misma: la isla forma parte de sus recuerdos familiares más valiosos y allí practica el castellano desde hace años, en la finca que su padre compró entre Valldemossa y Deià
“Todos mis recuerdos favoritos están aquí”, dijo en español, en una frase que resumió su vínculo con ese lugar y con una etapa de su vida que ya empieza a dejar huella en público