En la Argentina se realizan más de 250.000 procedimientos cardiovasculares por cateterismo cada año. El volumen equivale, en promedio, a una intervención cada dos minutos

La técnica utiliza tubos delgados y flexibles que ingresan habitualmente por una arteria de la muñeca o de la ingle. A través de ellos, los especialistas pueden examinar el corazón y los vasos sanguíneos o tratar obstrucciones y otras enfermedades

Del total anual, cerca de 150.000 procedimientos tienen fines diagnósticos. Entre 100.000 y 115.000 son intervenciones terapéuticas

Una herramienta para diagnosticar y tratar

El cateterismo puede utilizarse para estudiar las arterias coronarias, restablecer el flujo sanguíneo durante un infarto o reemplazar determinadas válvulas cardíacas sin abrir el tórax

La angioplastia coronaria es una de las prácticas más conocidas. Cuando una arteria está estrechada o bloqueada, se introduce un catéter hasta el área afectada y se infla un pequeño balón para ampliar el conducto. En la mayoría de los casos también se coloca un stent, una malla metálica que ayuda a mantener abierta la arteria

Cada año se realizan entre 65.000 y 75.000 angioplastias coronarias. Como se implantan, en promedio, 1,38 stents por procedimiento, la cantidad anual ronda los 105.000 dispositivos, aproximadamente uno cada cinco minutos

Con el tiempo, la cardioangiología intervencionista incorporó stents liberadores de fármacos, diseñados para reducir la posibilidad de que la arteria vuelva a estrecharse

El tiempo es decisivo durante un infarto

Cuando una arteria coronaria se obstruye, una parte del músculo cardíaco deja de recibir sangre y oxígeno. Cuanto más dura la interrupción, mayor puede ser el daño

Por eso, en un infarto agudo de miocardio, uno de los principales objetivos es recuperar cuanto antes la circulación. La rapidez del tratamiento puede ayudar a preservar el tejido cardíaco y disminuir las secuelas

Más allá de las arterias coronarias

El desarrollo de estas técnicas amplió el campo de acción de las salas de hemodinamia. Actualmente, también se emplean para tratar enfermedades de las válvulas cardíacas, la aorta y las arterias periféricas

Además, pueden aplicarse en algunos casos de cardiopatías congénitas y en enfermedades estructurales del corazón que antes requerían cirugías de mayor complejidad

Según el tipo de intervención y las características del paciente, el abordaje mínimamente invasivo puede favorecer internaciones más cortas y una recuperación más rápida

Un problema que sigue siendo central

La expansión de estos procedimientos ocurre mientras las enfermedades cardiovasculares continúan como la principal causa de muerte en el país

Durante 2024, 105.130 personas murieron por enfermedades de este grupo, que representaron el 30,3% de las muertes por causas definidas. En el mismo período, las enfermedades respiratorias provocaron 77.523 fallecimientos y las patologías oncológicas, 62.572

El desarrollo del stent también tiene un vínculo con la Argentina. El médico argentino Julio Palmaz diseñó y patentó el dispositivo en 1988 en Estados Unidos junto con Richard Schatz. Desde entonces, se estima que casi 50 millones de personas en todo el mundo se beneficiaron con su uso