La llegada del papa León XIV a la Argentina reabrió conversaciones sobre la fe, la pertenencia religiosa y la relación con la Iglesia. Preguntas sobre la crianza, la asistencia a misa y las propias creencias aparecen hoy en ámbitos cotidianos donde antes se evitaba hablar de religión

El país dejó atrás la hegemonía católica que mostraba el censo de 1960, cuando el 90,5% de la población se declaraba católica. En 2026, esa identificación alcanza aproximadamente al 58% de los argentinos. Entre los adultos mayores llega al 76%, mientras que entre los adultos jóvenes ronda el 50%

La caída también se observa en los sacramentos. En 1975 se bautizaban 9 de cada 10 nacidos; en 2020, 6 de cada 10. Las primeras comuniones, las confirmaciones y los matrimonios siguieron una tendencia descendente

Pero las estadísticas conviven con señales de vitalidad religiosa. La peregrinación a Luján reunió este año a más de 2.800.000 personas, por encima de los 2.500.000 registrados el año anterior. Además, cada vez más parroquias informan bautismos y primeras comuniones de adolescentes y adultos

Una sociedad con menos filiaciones religiosas

En 2026, la población argentina se distribuye entre católicos, que representan el 57,7%; personas sin religión, el 22,4%; evangélicos, el 17,4%; y creyentes de otras religiones, el 2,7%

El grupo sin filiación religiosa creció 11,1 puntos porcentuales desde 2008, cuando reunía al 11,3% de la población. Está compuesto por agnósticos, que representan el 4,8%; ateos, el 4,2%; y personas que no desean definirse dentro de esas categorías, el 13,2%

La falta de pertenencia institucional no implica ausencia de espiritualidad. Entre quienes se identifican como “sin religión”, el 71,6% dice creer en la energía; el 34,2%, en la vida después de la muerte; y el 33,9%, en la astrología. Además, el 30,1% afirma creer en Jesucristo y el 23%, en los ángeles. El fenómeno suele describirse como “creer sin pertenecer”

Distintas maneras de vivir el catolicismo

Entre quienes se consideran católicos, el 24,5% mantiene una práctica intensa y comunitaria; el 38,8% expresa devoción, pero sin participar de una comunidad; y el 37,2% tiene una práctica baja

El 80% reza al menos una vez por mes y el 37,4% asiste a misa con esa frecuencia. Un 17,4% consulta chatbots de inteligencia artificial sobre temas religiosos y un 12,6% participa de grupos católicos

La religión conserva presencia, pero pierde peso como práctica institucional y comunitaria. Para algunos especialistas, se vuelve más íntima, doméstica y personalizada. En lugar de un único catolicismo, señalan, conviven distintos “catolicismos”

Una de las explicaciones es la desinstitucionalización general de la sociedad, que también redujo la adhesión a partidos políticos, sindicatos y clubes. La hipótesis del “cuentapropismo religioso” plantea que muchas personas elaboran combinaciones propias de creencias y prácticas, como una religión a la carta

El recambio generacional y el alejamiento

La pérdida de identificación católica también puede vincularse con el debilitamiento del mandato social que durante décadas hacía del catolicismo una pertenencia casi automática. Al disminuir esa presión, quedan más visibles quienes nunca tuvieron un compromiso religioso profundo

Al mismo tiempo, dejar de identificarse como católico es un dato real para una parte de la población. Cerca del 30% de quienes fueron criados en hogares católicos abandona esa pertenencia, mientras que el 70% la conserva. El alejamiento suele producirse hacia el final de la adolescencia, cuando el contacto con personas y creencias diferentes en la universidad o el trabajo amplía las opciones disponibles

También influyen una cultura centrada en la autonomía y el bienestar individual, además de los escándalos de corrupción, los abusos y las conductas incoherentes de referentes religiosos

Entre la continuidad del descenso y un posible regreso

Una interpretación sostiene que el catolicismo seguirá retrocediendo por el recambio generacional: los adultos mayores, más identificados con esa religión, mueren, mientras crecen generaciones jóvenes menos vinculadas a la práctica religiosa

Otra posibilidad es que aparezca un movimiento inverso. En España, la identificación católica entre varones de 18 a 24 años pasó del 33% en 2020 al 41% a fines de 2025. Entre las mujeres de la misma edad, la tendencia siguió siendo descendente, aunque de forma más moderada

La explicación propuesta para ese fenómeno es el regreso de una tercera generación: jóvenes criados por padres que se alejaron de la religión, pero que vuelven a acercarse a ella en una búsqueda de sentido

En la parroquia San Gabriel de la Dolorosa, en Vicente López, participan unos 7000 jóvenes de actividades de confirmación, posconfirmación y adoración. Este año, 10 jóvenes que se preparaban para la confirmación fueron bautizados y unos 20 recibieron la primera comunión. Según el párroco Eduardo Mangerotti, muchos no provienen de familias de tradición católica

La asistencia juvenil a misa todavía representa cerca del 10% de los jóvenes de esa comunidad, aunque el sacerdote observa un crecimiento gradual. También interpreta las multitudes de las peregrinaciones a Luján como una señal de que algo se está moviendo, aunque admite que todavía no es posible determinar en qué dirección