ROMA.– Rosario Álvarez Gaona y Miguel Palomo Montero, un matrimonio argentino que vive en Ceuta desde hace 23 años, describieron una escena que, aseguran, no tiene precedentes en la ciudad-enclave española. Ya habían atravesado otras dos oleadas migratorias importantes, en 2005 y en mayo de 2021, pero sostienen que lo ocurrido en los últimos días superó todo lo visto hasta ahora
Una ciudad sobrepasada
Según contaron, en una sola jornada llegaron a registrarse decenas de miles de ingresos y más de 48.000 personas ya habían regresado a Marruecos. Aun así, calculan que todavía seguían circulando miles de personas por una ciudad con recursos limitados y apenas unas 80.000 habitantes. Pese al desorden y al impacto visible en las calles, remarcan que no hubo conflictos y que el comportamiento general fue pacífico
El desborde también alteró la vida cotidiana de los residentes: hubo cierres de comercios de alimentos y supermercados por temor a saqueos, escasez de provisiones y presencia constante de patrullas y sirenas. Miguel y Rosario, que trabajan en servicios esenciales, también debieron salir a cumplir con sus tareas en medio del operativo de contención
Lectura política y alivio parcial
Ambos atribuyen la crisis a una combinación de factores políticos, entre ellos la tensión diplomática entre España, Argelia y Marruecos, y una reciente resolución judicial sobre los ingresos por mar que, a su entender, facilitó que más personas se animaran a cruzar nadando
En medio de la incertidumbre, también destacaron gestos de ayuda de vecinos, organizaciones humanitarias, voluntarios y militares que repartieron agua y alimentos. Aunque dijeron no haber sentido miedo, admitieron que la situación les generó angustia y una fuerte sensación de desamparo. Ahora esperan que la ciudad recupere la normalidad antes de que el cuadro se prolongue más