CEUTA, España — Bajo el murmullo de las oraciones, bolsas mortuorias fueron depositadas en tumbas marcadas solo con números. En un cementerio musulmán del norte de África, los sepultureros bajaron los primeros cuerpos mientras un pequeño grupo de vecinos observaba en silencio
Las víctimas, aún no identificadas, forman parte de los más de 90 migrantes que murieron hace tres semanas durante la crisis fronteriza más letal vivida por España en años. El flujo hacia Ceuta, territorio español vecino de Marruecos, superó las 72.000 personas impulsado por la desinformación, la pobreza y la falta de oportunidades
Sepulturas numeradas y ritos musulmanes
El viernes fueron enterrados 18 migrantes en Ceuta. Un clérigo islámico encabezó las plegarias mientras el personal funerario colocaba con rapidez las bolsas blancas en la tierra y cubría los féretros improvisados con suelo
Todos los enterrados eran hombres, indicó el encargado del cementerio. Las tumbas quedaron señaladas con piedras numeradas, para que las familias puedan reclamarlas en el futuro si logran identificarlos
Una disputa por la identificación
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos pidió frenar los entierros hasta agotar los esfuerzos para identificar los cuerpos y repatriarlos a Marruecos, país de origen de la mayoría de quienes emprendieron el cruce
En un comunicado, reclamó que los restos vuelvan a las familias para que puedan ser enterrados con dignidad. También calificó el proceso como una nueva tragedia humana, sumada al drama de los desplazados y desaparecidos
Un portavoz del gobierno local de Ceuta afirmó la semana pasada que la documentación para repatriar los cuerpos estaba completa, aunque Marruecos no la había aceptado. La cancillería marroquí no respondió a consultas sobre los entierros ni sobre la posibilidad de que esté bloqueando la devolución de los cuerpos identificados
La crisis sigue abierta en la frontera
La mayoría de quienes entraron en Ceuta a fines de julio regresó casi de inmediato a Marruecos. Pero las autoridades locales sostienen que todavía podrían quedar hasta 10.000 migrantes en la pequeña ciudad, incluidos mujeres y niños, lo que prolonga la emergencia humanitaria. El gobierno nacional español maneja una cifra menor, de alrededor de 5.000 personas
Autoridades marroquíes y españolas atribuyen el episodio a rumores difundidos en redes sociales y a redes de tráfico de personas. Los migrantes, en cambio, mencionaron el desempleo y los bajos salarios como las razones que los empujaron a intentar el cruce
Al otro lado del mar quedaba Europa continental, el destino que muchos buscaban