Ceuta volvió a quedar bajo los focos tras la llegada a nado de miles de migrantes desde Marruecos. La ciudad española, situada en territorio africano, ocupa un punto geográfico excepcional: está en la costa norte de África, frente al sur de la península ibérica y junto a la entrada oriental del estrecho de Gibraltar

Su ubicación explica buena parte de su relevancia. Ceuta limita por tierra con Marruecos y está rodeada por el mar Mediterráneo. Junto con Melilla, es la única frontera terrestre entre la Unión Europea y África, un rasgo que la convierte en un enclave clave desde el punto de vista militar, comercial y migratorio

Un territorio pequeño, una densidad enorme

La ciudad tiene una superficie de apenas 20 kilómetros cuadrados, pero concentraba 84.222 habitantes al 1° de enero de 2026, según los últimos datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística. Esa combinación deja una densidad superior a los 4200 habitantes por kilómetro cuadrado, entre las más altas de España

También se trata de una población relativamente joven: la edad mediana era de 37,4 años en 2024. El castellano es la única lengua oficial, aunque una parte importante de los vecinos usa el dariya, variedad del árabe marroquí. En la vida local conviven tradiciones cristianas, musulmanas, judías e hindúes, además de referencias culturales ligadas al hebreo y al hindi

Una historia marcada por la frontera

La posición estratégica de Ceuta atrajo a distintos pueblos desde la Antigüedad. Fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, visigodos y varias dinastías musulmanas dejaron huella en una ciudad que funcionó durante siglos como punto de paso en el Mediterráneo occidental

El gran giro llegó en 1415, cuando Portugal conquistó Ceuta al sultanato meriní. Esa operación suele considerarse uno de los primeros pasos de la expansión portuguesa fuera de Europa. Más tarde, cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, Ceuta quedó vinculada a la Corona española, una situación que el Tratado de Lisboa de 1668 reconoció formalmente

Murallas, puerto y economía de servicios

Durante siglos, la ciudad tuvo una marcada función militar y defensiva. Las Murallas Reales son uno de los símbolos más visibles de ese pasado fortificado. El puerto y la cercanía con la península reforzaron su valor estratégico para España, tanto por el control de las rutas marítimas como por la vigilancia del estrecho

Hoy la economía local descansa sobre los servicios, el comercio, el puerto y el turismo, con un importante peso del sector público. En los últimos años, las autoridades locales también impulsaron actividades tecnológicas, digitales y vinculadas a la economía del conocimiento para reducir la dependencia del antiguo comercio fronterizo con Marruecos

Autonomía y disputa soberana

Desde 1995, Ceuta tiene estatuto de ciudad autónoma. No es una comunidad autónoma como Andalucía o Cataluña, pero cuenta con instituciones propias: una Asamblea de 25 miembros, un presidente y un Consejo de Gobierno. Los integrantes de la Asamblea también actúan como concejales, mientras que el presidente cumple a la vez funciones de alcalde

El cargo lo ocupa Juan Jesús Vivas, del Partido Popular, desde 2001. En paralelo, la soberanía sigue siendo un asunto sensible en la relación entre España y Marruecos: Rabat reclama Ceuta y Melilla como territorios propios, mientras Madrid sostiene que forman parte integral de su territorio

Pese a esa tensión, ambos países cooperan en materia económica, fronteriza y migratoria, aunque cualquier crisis diplomática repercute de inmediato en los controles de acceso