Gendarmería de Chile reubicó a 687 internos en la cárcel de alta seguridad La Laguna, en Talca, en un operativo que fue supervisado por el presidente José Antonio Kast y presentado como un paso clave en la estrategia contra el crimen organizado

El traslado, realizado desde el Centro de Justicia de Santiago, movilizó 21 vehículos y contó con apoyo de Carabineros y la Policía de Investigaciones. La operación, bautizada “Cancerbero”, fue difundida en vivo y generó críticas de la oposición, que cuestionó la puesta en escena del despliegue

Un penal pensado para aislar a los líderes criminales

La Laguna fue inaugurada en 2025, tiene más de 63.500 metros cuadrados, una capacidad de 2.320 plazas y está ubicada a casi 10 kilómetros del centro de Talca. Su construcción comenzó en 2017 y demandó una inversión cercana a los USD 63 millones

El recinto cuenta con ocho garitas de vigilancia, control de acceso vehicular, circuito cerrado de televisión, más de 1.500 cámaras, 30 detectores de metales, equipos para detectar drogas y explosivos, y un sistema de bloqueo de señal telefónica

Los módulos destinados a reos de máxima peligrosidad tienen celdas individuales y locutorios para visitas sin contacto físico. Los internos de menor compromiso delictual acceden a celdas colectivas, salas de clases y talleres laborales

Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es impedir que las cárceles sigan funcionando como centros de mando de organizaciones delictivas. Kast afirmó que el Estado debe recuperar el control de los recintos penales y que los reclusos de alta peligrosidad deben usar uniforme, no recibir encomiendas y limitar sus visitas a locutorios

El ministro de Seguridad, Martín Arrau, dijo que los cabecillas criminales no podrán convertir las cárceles en oficinas desde las que sigan ordenando delitos. La estrategia busca anular el contacto con el exterior, aunque las autoridades penitenciarias remarcan que también se mantendrán programas de reinserción social, escuelas, atención para adicciones y talleres de oficio

Quiénes integran el grupo más riesgoso

De los 687 trasladados, 37 pertenecen a organizaciones criminales y 9 son considerados líderes de facciones vinculadas al Tren de Aragua, Los Pulpos y la Mafia Albanesa

Entre ellos figura Viktor Gjini, ciudadano neerlandés y albanés, condenado a 10 años de cárcel tras ser detenido en 2023 con 100 kilos de cocaína valuados en USD 3,5 millones, que pretendían ser enviados desde San Antonio a Róterdam

También fue enviado Carlos Carrillo, venezolano e integrante de “Los Cartier”, acusado de participar en el secuestro y homicidio de un adolescente de 17 años en Batuco en septiembre de 2024

Otro de los trasladados es Luis Cuadros, colombiano y líder de “Los Espartanos”, una célula dedicada al sicariato, el tráfico de drogas y la reducción de celulares robados en el Persa Biobío

José Kattah Solano, también colombiano, está imputado por secuestro y asociación ilícita, y ha sido vinculado al caso del prestamista informal José Felipe Reyes Ossa, al grupo “Los Ñaños” y a otro secuestro cometido contra una mujer peruana

William Gianmarco Rosado Tomás, de nacionalidad peruana, es señalado como líder de Los Pulpos. Se le atribuyen homicidio, porte y tenencia ilegal de armas, y múltiples extorsiones contra comerciantes, en su mayoría peruanos, en Santiago

Los otros tres nombres son venezolanos: Jesús Rojas Morales, jefe de la facción “Loyalty” del Tren de Aragua; Jean Carlos García, integrante de “Los Cartier” y acusado de homicidio y tráfico de armas; y Jackson José Herrera Mijares, vinculado a “Los Mapaches” y señalado por secuestros violentos, incluido el de una niña de 7 años en marzo de 2025 en Santiago

El único chileno del grupo es Juan Eduardo Pacheco Alarcón, imputado por homicidio y apuntado como sucesor del fallecido capo narco Vladimir Soto Rubillanca, cuyos negocios administraba desde la cárcel Colina 2