PEKÍN.– Robots que boxean, bailan, juegan al ping pong, cargan cajas, ordenan paquetes, ensamblan teléfonos y hasta intentan doblar una camisa ocupan estos días el centro de la escena en Pekín. La edición 2026 de la Conferencia Mundial de Robótica exhibe el avance acelerado de China en un sector que ya considera estratégico y que enfrenta su prueba más exigente: pasar del asombro al trabajo útil, confiable y rentable

Más de 300 empresas, en su mayoría chinas, participan del encuentro de cinco días. Allí se muestran entre 2000 y 3000 productos y componentes, además de más de 150 novedades. La feria se desarrolla en un contexto de fuerte impulso oficial a la robótica como motor industrial y como nuevo frente de competencia tecnológica con Estados Unidos

El salto que la industria espera

Unitree, uno de los nombres más conocidos del rubro en China, volvió a captar público con demostraciones de kickboxing, baile y ping pong. La compañía también quedó en el centro de la atención por su debut bursátil en Shanghái, donde sus acciones casi se sextuplicaron en la primera jornada tras una oferta pública inicial que recibió una demanda más de 8000 veces superior a la disponible

Su fundador y CEO, Wang Xingxing, sostiene que la industria se aproxima a un “momento ChatGPT”. La idea apunta a un salto similar al de la inteligencia artificial generativa: robots capaces de moverse en entornos desconocidos, entenderlos y ejecutar la mayor parte de las tareas a partir de instrucciones simples de voz o texto

Wang imagina que una máquina podría entrar en una casa desconocida y resolver cerca del 80% de las tareas cotidianas sin entrenamiento específico. Aun así, moderó las expectativas: calculó que un avance decisivo en software podría llegar en dos o tres años en el mejor escenario, aunque también podría demorar entre cinco y diez. Wang He, fundador de Galbot, marcó una previsión más concreta: 2028

De la demostración a la línea de trabajo

Mientras ese salto llega, las compañías buscan probar que los humanoides ya pueden desempeñarse en tareas reales. Leju presentó robots que trasladan cajas y cargan componentes, funciones que, según la empresa, ya cumplen en fábricas europeas y plantas automotrices chinas

Robotera afirmó tener más de 100 robots clasificadores de paquetes distribuidos en 15 depósitos del país, entre ellos centros logísticos de China Post. En otro sector de la exposición, DexForce mostró máquinas que colocan teléfonos celulares dentro de cajas en una línea de montaje

Esos robots operan desde comienzos de este año en una planta de Lens Technology, proveedor de componentes de Apple y Huawei. La empresa asegura que alcanzan precisión milimétrica y que además pueden detectar y corregir fallas, como un teléfono mal ubicado

El hogar, la frontera más difícil

La expansión también llega a los hogares. X Square Robot prueba sus máquinas en cientos de viviendas antes de una comercialización gradual prevista para 2027. Pero el despliegue más largo que logró hasta ahora duró apenas un mes

Otra demostración dejó en evidencia las limitaciones actuales: un robot pasó varios minutos frente a una tarea simple, doblar una camisa, y no consiguió terminarla. El contraste entre la promesa y la práctica sigue siendo evidente

Los números reflejan esa paradoja. Los envíos mundiales de humanoides crecieron 272% en el primer semestre de 2026 y alcanzaron unas 19.000 unidades, con las empresas chinas concentrando el 97% del total. Pero cerca del 65% de esos robots todavía se destina a entretenimiento, educación, investigación y recopilación de datos, no a actividades comerciales productivas

Una carrera con tensión geopolítica

China también atrae a proveedores extranjeros. Madison Huang, ejecutiva de Nvidia e hija de Jensen Huang, visitó sin aviso previo la conferencia y recorrió espacios vinculados con la llamada inteligencia artificial física. RealSense, firma estadounidense especializada en sistemas de visión, definió al país como un mercado estratégico y sostuvo que China “se está convirtiendo en el centro de la tecnología humanoide”

La carrera ya tiene impacto político. Semanas antes de la conferencia, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos anunció una prohibición sobre nuevas importaciones de robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el exterior, al considerar que podrían implicar riesgos para la seguridad nacional. La medida apunta principalmente a China

Desde Pekín, la apuesta es explícita. Xin Guobin, viceministro de Industria y Tecnología de la Información, describió a la robótica como “una fuerza importante” para el desarrollo económico y social del país. El desafío ahora es que los robots dejen de ser una atracción de feria y comiencen a trabajar durante meses en fábricas, depósitos y hogares