Christina Koch, integrante de Artemis II, dejó una de las descripciones más contundentes de su paso por el espacio: aseguró que no existe nada que prepare para la sensación de ver el planeta iluminado como si fuera de día

La astronauta formó parte de la primera tripulación en décadas en realizar un sobrevuelo tripulado alrededor de la Luna, una etapa central del programa Artemis. Durante ese trayecto, la nave se alejó de la órbita baja terrestre y permitió observar la Tierra desde una perspectiva inédita para una nueva generación

La misión regresó con éxito y cumplió los objetivos previstos. Más allá del logro técnico, dejó además una fuerte carga simbólica: el retorno de la exploración humana al entorno lunar y un conjunto de testimonios marcados por la emoción del viaje

La readaptación después del regreso

Ya de vuelta en la Tierra, Koch compartió en Instagram un video en el que se la ve haciendo ejercicios específicos para recuperarse del viaje. Allí ironizó con que deberá esperar un poco antes de volver a surfear

La ingeniera explicó que, en microgravedad, los órganos vestibulares que ayudan al cerebro a interpretar el movimiento no funcionan de manera normal. Por eso, el regreso a la gravedad terrestre exige un proceso de readaptación física

En las imágenes, se la observa intentando caminar en línea recta con los ojos cerrados mientras es asistida por dos personas, una tarea que le resultó difícil tras la misión

Koch destacó que este tipo de pruebas también puede aportar información útil para el tratamiento del vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares en la Tierra