El juicio contra Lindsay Clancy en Massachusetts volvió a poner bajo la lupa en México el caso de Claudia Mijangos, la exreina de belleza y catequista queretana que en 1989 mató a sus tres hijos después de decir que escuchaba voces. La comparación entre ambos expedientes parte de un hecho estremecedor: tres menores muertos a manos de su madre

Aun así, las diferencias médicas y judiciales entre ambos casos son sustanciales

Dos crímenes, una misma conmoción

La madrugada del 23 de abril de 1989, Claudia Mijangos Arzac discutió con su esposo, Alfredo Castaños, en su casa de la colonia Jardines de la Hacienda, en Querétaro. Tras la pelea, él salió del domicilio y ella acostó a sus tres hijos

Horas después, alrededor de las cuatro de la mañana, dijo haber empezado a escuchar voces. Tomó cuchillos de la cocina y atacó a Alfredo, de 6 años; Claudia María, de 11; y Ana Belén, de 9, en distintas habitaciones de la vivienda. Los vecinos oyeron los gritos, pero cuando lograron entrar, los tres niños ya habían muerto

Más de tres décadas después, el 24 de enero de 2023, Lindsay Clancy envió a su esposo, Patrick Clancy, por comida para llevar y un medicamento. Mientras él estaba fuera, atacó y mató a Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Luego se lanzó desde la ventana del segundo piso en un aparente intento de suicidio, lo que le provocó una lesión que la dejó paralizada de la cintura para abajo

Cuando regresó, Patrick encontró a su esposa fuera de la vivienda y, al entrar, halló a sus tres hijos sin vida

Diagnósticos distintos, defensas distintas

El caso de Mijangos fue evaluado por el psiquiatra Armando Fonseca, quien concluyó que padecía epilepsia del lóbulo temporal, una condición que puede provocar ausencias, pérdida de conciencia del entorno y alteraciones emocionales, junto con esquizofrenia. Con base en ello, fue declarada inimputable

En lugar de una condena convencional, la justicia de Querétaro le impuso una medida de seguridad: 30 años en el área psiquiátrica del penal de Tepepan, en la Ciudad de México. Ingresó en septiembre de 1991 y salió en abril de 2019

En su primera declaración ante la fiscalía, además de referirse a las voces, culpó al padre Ramón, un sacerdote del colegio Fray Luis de León, de haber manipulado su mente, provocado su divorcio y ordenado el crimen. La Iglesia lo trasladó a España tras los hechos y su paradero actual se desconoce

Clancy enfrenta una discusión médica distinta. Su defensa sostiene que desarrolló psicosis posparto después del nacimiento de su tercer hijo y que, al momento de los asesinatos, había perdido el contacto con la realidad. El psicólogo clínico y forense Paul Zeizel dijo ante el tribunal que era incapaz de ajustar su conducta a la ley y que no comprendía la ilicitud de lo que hacía

La psicosis posparto afecta a entre una y dos de cada mil mujeres después del parto. Puede incluir alucinaciones, delirios, paranoia y cambios bruscos de humor. El psiquiatra forense Phillip Resnick sostuvo que Clancy estaba claramente psicótica aquel día y que sus alucinaciones auditivas la llevaron a creer que sus actos eran correctos

Según su testimonio, en su mente pensaba que les haría un favor a sus hijos llevándolos al cielo con ella

La fiscalía, en cambio, insiste en que actuó con lucidez suficiente para entender lo que hacía. Señaló que esa mañana llevó a Cora a una cita médica, pasó la tarde construyendo un muñeco de nieve con los niños e investigó medicamentos infantiles en internet antes de los hechos. Para la acusación, la frase “Ve con Dios”, dicha mientras los estrangulaba, demuestra que sabía que los niños eran inocentes y que su conducta era गलत?