Los espacios que habitamos pueden influir en la forma en que atravesamos un duelo. Según Larissa Del Río, especialista en psicología de los espacios, conviene desprenderse de manera progresiva de los objetos que despiertan tristeza y reorganizar la casa para acompañar ese momento

Una de sus recomendaciones es reservar un rincón de la vivienda para permitirse estar mal y dejar salir las emociones durante un tiempo acotado, entre media hora y una hora. En ese lapso sugiere escribir cartas al ser querido ausente o textos donde se descargue el enojo que puede aparecer después de una pérdida. Después, plantea, lo escrito no debería releerse

Un espacio para procesar el dolor

Ese lugar debería ser abierto, como una terraza o un jardín, o al menos estar bien ventilado. También tiene que estar despejado, sin exceso de objetos y, en lo posible, sin pertenencias de la persona fallecida. La idea es sumar comodidad con materiales suaves al tacto, aromas agradables y una iluminación cálida o ámbar

Del Río también destaca el valor de las plantas y las flores como recordatorio de que la vida sigue. Su cuidado diario puede funcionar como una rutina reparadora y, al mismo tiempo, como una forma de asumir la muerte como parte natural de la existencia

Aromas y objetos que alivian

Entre los aromas que recomienda aparecen el jazmín, la lavanda y la manzanilla. Pueden usarse en infusiones, aceites para masajes o difusores, ya que ayudan a disminuir el estado de alerta y la ansiedad

Cuando se trata de las pertenencias de quien murió, sugiere no tomar decisiones apuradas. Si todavía no se está listo para desprenderse de ellas, una opción es guardarlas en una caja para no verlas todo el tiempo. Más adelante, con más fortaleza, será posible decidir qué conservar, qué donar y qué regalar

Descansar mejor para sostener la rutina

En paralelo al duelo, la especialista aconseja combinar el descanso con actividades dentro del hogar. Para eso, considera importante revisar el dormitorio y retirar de la vista fotos, ropa, ropa de cama y otros objetos personales que recuerden a la persona fallecida

El objetivo es que la habitación transmita calma y favorezca un sueño reparador. En esa elección, los colores cumplen un papel central. El blanco aporta tranquilidad, aunque en exceso puede volver el ambiente frío; los azules se asocian con relajación y pureza; los verdes remiten a la naturaleza; y los tonos pastel, como rosa, lila y celeste, ayudan a generar armonía visual

Renovar la casa para abrir una etapa nueva

También propone incorporar actividades que den motivación dentro de casa, como jardinería, un huerto, cocinar o pintar. Y sugiere renovar los espacios sociales con flores naturales, fragancias agradables, velas o chimenea y música, como una manera de acompañar la nueva etapa sin dejar de cuidar el bienestar emocional