Trabajar desde casa volvió más visible una idea central de la neuroarquitectura: el entorno no solo acompaña la rutina, también puede facilitarla o volverla más exigente. Para Justina Leone, socia fundadora de Leone Loray, la vivienda dejó de ser solo un lugar de descanso y pasó a cumplir, en muchos casos, una función laboral

La especialista sostiene que factores como la iluminación, la acústica, la temperatura, la ventilación, las visuales y la posibilidad de controlar esas condiciones inciden directamente en la concentración, el bienestar y el nivel de fatiga. Cuando el espacio obliga a filtrar ruidos, lidiar con reflejos o trabajar en una temperatura incómoda, una parte de la atención se desvía a resolver esas interferencias

El home office no debería pensarse como un agregado

Leone plantea que un espacio de trabajo en casa no se resuelve solo con sumar un escritorio. La clave está en entender cómo se usa la vivienda, durante cuánto tiempo se trabaja, qué tipo de tareas se realizan y qué necesidades concretas tiene cada persona. Según esa lógica, el diseño debería partir de las rutinas y no de una solución estándar

También remarca que no existe una configuración ideal para todos. Quien pasa varias horas en tareas de concentración necesita condiciones distintas a quien alterna videollamadas, o a una familia en la que más de una persona trabaja al mismo tiempo dentro de la casa

Qué variables pesan más en el rendimiento

La investigación sobre calidad ambiental interior destaca especialmente el confort térmico, la calidad del aire, la iluminación y la acústica como elementos vinculados al desempeño en espacios de trabajo. En esa línea, la arquitectura no se limita a lo visual: también incluye lo que se siente y lo que se experimenta al habitar un ambiente

  • Iluminación natural y artificial bien resuelta.
  • Confort acústico y distancia de los sectores más ruidosos.
  • Ventilación y temperatura adecuadas.
  • Visuales agradables, con conexión al exterior sin exceso de estímulos.
  • Orden visual y guardado para reducir distracciones.
  • Ergonomía en escritorio, asiento, circulación y distancias.
  • Separación, cuando sea posible, entre trabajo y descanso.

Diseñar para sostener el uso cotidiano

Para Leone, si trabajar desde casa forma parte de la vida diaria, ese uso debería contemplarse desde el inicio del proyecto. El objetivo no es transformar la vivienda en una oficina, sino lograr que convivan ambas funciones sin que una invada permanentemente a la otra

En esa mirada, la arquitectura puede crear condiciones más confortables, eficientes y sostenibles en el tiempo. La premisa es simple: los espacios no son neutrales y pueden mejorar la manera en que vivimos y trabajamos