Ezequiel Starobinsky, economista, consultor financiero y autor de varios libros sobre dinero y comportamiento, acaba de publicar Fluí con el dinero, un trabajo en el que propone mirar las finanzas personales más allá de los números. Su idea central es que detrás de cada decisión económica hay emociones, aprendizajes de la infancia y patrones que suelen repetirse sin advertirlo

La plata no es solo cálculo

Para Starobinsky, el vínculo con el dinero está atravesado por la psicología. Dice que una persona puede arriesgar de más por ambición o quedarse inmóvil por miedo, y que esas conductas aparecen tanto en pequeños ahorristas como en quienes administran grandes carteras. En esa lectura, el ego también influye en decisiones que parecen puramente racionales

El economista plantea que una relación saludable con la plata necesita dos dimensiones: una emocional y otra técnica. La primera ayuda a no acumular por temor ni gastar de forma compulsiva para sostener una imagen. La segunda exige presupuesto, ahorro e inversión con criterio

Lo que se aprende en casa

Starobinsky cuenta que, de chico, recibió una mensualidad que debía administrar y que más adelante empezó a trabajar ayudando a su padre, con pago por hora. A partir de esa experiencia, concluye que ganar dinero da autonomía y que el esfuerzo por conseguirlo vuelve más valioso lo obtenido

También sostiene que la relación con la plata se forma antes de que alguien aprenda a sumar y restar. Según explica, los hijos absorben mensajes, hábitos y temores de sus padres, y muchas veces los repiten o reaccionan en sentido contrario. En ese proceso aparecen memorias familiares de escasez, carencia o miedo a que falte, incluso cuando la realidad económica cambió

Señales de alerta y cambios posibles

El consultor describe distintos perfiles: quienes ahorran en exceso, quienes gastan sin freno, quienes viven controlando cada movimiento y quienes se sienten atrapados por la preocupación constante. Para él, el problema no es tener una tendencia, sino quedar absorbido por ella hasta perder el presente

Por eso recomienda observarse y, cuando hace falta, pedir una mirada externa. Un profesional, un amigo de confianza o alguien con distancia suficiente puede ayudar a detectar patrones difíciles de ver desde adentro. También distingue entre creencias limitantes, como sentirse insuficiente o creer que siempre va a faltar, y sesgos cognitivos que llevan a decidir mal aun con información disponible

Dinero, culpa e inestabilidad

Starobinsky sostiene que ganar más no resuelve por sí solo la ansiedad financiera. A su entender, el problema suele estar en la forma en que se vive la plata: como fin absoluto, como medida de valor personal o como promesa permanente de felicidad. En cambio, propone verla como un medio que da libertad

Sobre la culpa al gastar, plantea que solo tiene sentido cuando se consume algo que no se tiene o que se obtuvo de manera indebida. Si el dinero se ganó con esfuerzo y honestidad, dice, también debe poder disfrutarse

En un país con inflación y cambios constantes de reglas, advierte que la reacción automática de huir de la inversión suele salir cara. No invertir también implica perder poder de compra. Su propuesta final es empezar por el autoconocimiento y seguir con pasos concretos: ordenar gastos, mejorar ingresos, ahorrar de manera sostenida e invertir con inteligencia para sostener el valor de lo acumulado