Los pistachos dejaron de ser solo un snack: también se los estudia por su posible impacto en la salud cardiovascular. Distintas investigaciones sugieren que su consumo habitual podría ayudar a acompañar el control de la presión arterial, especialmente dentro de una alimentación ordenada y equilibrada

No se trata de un alimento milagroso ni de una solución aislada para la hipertensión. Aun así, su nutricional reúne varios elementos vinculados con el cuidado del corazón: potasio, grasas insaturadas, antioxidantes y compuestos vegetales con potencial efecto sobre los vasos sanguíneos

Qué muestran los estudios

Varios trabajos analizaron la relación entre los pistachos y distintos indicadores cardiometabólicos. Entre los hallazgos más relevantes aparece una asociación con la baja de la presión sistólica, es decir, el valor superior de la medición

En uno de los ensayos citados, adultos con sobrepeso u obesidad que consumieron pistachos a diario durante cuatro meses registraron descensos tanto en la presión sistólica como en la diastólica. El beneficio se observó incluso cuando la pérdida de peso fue similar a la de quienes no los incorporaron

Otra investigación en personas con diabetes tipo 2 mostró que sumar pistachos a una dieta moderada en grasas redujo en 3,5 mmHg la presión sistólica ambulatoria después de cuatro semanas. La mayor disminución se produjo durante el sueño, un dato relevante porque la presión nocturna también se relaciona con el riesgo cardiovascular

Por qué podrían ayudar

Una de las claves está en la L-arginina, un aminoácido presente en los pistachos que participa en la producción de óxido nítrico. Esa molécula favorece la relajación y dilatación de los vasos sanguíneos, lo que puede facilitar el flujo de sangre y contribuir a una menor presión

También aportan potasio, un mineral que ayuda a contrarrestar parte del efecto del sodio y acompaña la relajación de las paredes vasculares. A eso se suman las grasas insaturadas y los antioxidantes, vinculados con una mejor salud cardiovascular y con menor estrés oxidativo e inflamación

Cuánto comer y cómo elegirlos

Una porción habitual es de 28 gramos al día, equivalente a unos 49 pistachos. Esa cantidad aporta alrededor de 159 calorías, 5,7 gramos de proteína, 7,7 de carbohidratos y 3 de fibra

La recomendación principal no es solo incorporarlos, sino hacerlo en reemplazo de opciones menos convenientes, como snacks ultraprocesados, productos con exceso de sodio o grasas saturadas

Conviene prestar atención a la etiqueta. Las versiones saladas pueden sumar sodio y volverse menos útiles para quienes buscan controlar la presión. Lo más prudente es elegirlos sin sal o con bajo agregado de sal

Quiénes deben tener precaución

Las personas con alergia a los frutos secos deben evitarlos. También pueden no ser la mejor opción para quienes tienen síndrome de intestino irritable, ya que en algunos casos empeoran los síntomas

En cuadros de enfermedad renal avanzada, lo recomendable es consultar antes de incluirlos de forma regular en la dieta

Una línea de investigación que sigue abierta

El interés científico por los pistachos no se limita al corazón. También se estudia su posible vínculo con la función cognitiva en adultos mayores, a partir de la hipótesis de que sus nutrientes y compuestos bioactivos podrían tener un efecto complementario sobre el cerebro

Por ahora, esa relación sigue en evaluación. Lo que sí parece claro es que los pistachos ocupan un lugar cada vez más visible entre los alimentos que pueden aportar beneficios integrales dentro de una dieta saludable