En Estados Unidos se subastan miles de vehículos cada año, tanto en línea como de manera presencial o por correo. Dentro de ese mercado, hay ofertas que arrancan cerca de los US$500, aunque la recomendación principal es no comprar a ciegas y revisar cada auto antes de ofertar
El negocio mueve compradores de distintos perfiles y capitales. En Pensilvania, un emprendedor dedicado a la compra y venta de vehículos contó que maneja un promedio de 30 autos por mes y que ya lleva cuatro años en la actividad
Dos caminos para entrar al negocio
Las subastas se dividen, en general, en dos modalidades. Las destinadas a concesionarios exigen una licencia de dealer, que a su vez requiere un lote físico, una oficina y una línea telefónica. También existe la posibilidad de operar bajo la licencia de otro concesionario, pagando una comisión
La otra vía son las subastas mixtas, abiertas al público general, donde cualquier persona puede registrarse y comprar directamente. En ese tipo de remates aparecen vehículos de precios muy diversos, incluidos algunos que comienzan en torno a los US$500
“Aparecen carros hasta en US$500 y US$800. No hay excusa, hay de todos los precios”, fue una de las frases que resumió esa oferta tan amplia
La revisión que puede evitar una mala compra
Antes de pujar, la inspección técnica es decisiva. La recomendación es revisar el vehículo horas antes de la subasta con un escáner avanzado capaz de detectar códigos de error internos
Esa herramienta permite saber si los fallos fueron borrados recientemente, algo que puede revelar un intento de ocultar una avería que volverá a aparecer. En una Subaru Forester 2014 con 99.000 millas, por ejemplo, el escáner no marcaba errores, pero sí advertía que el código había sido eliminado hacía apenas una milla
También conviene descartar autos inundados, ya que suelen arrastrar fallas eléctricas persistentes. Además, se recomienda prestar atención a modelos específicos antes de cerrar una compra
Qué autos dejan mejor margen
Entre los compradores hispanos, Toyota y Honda suelen estar entre las marcas más buscadas. Sin embargo, también son de las que alcanzan precios más altos en subasta, lo que recorta la ganancia al revenderlas
Por eso, los vehículos estadounidenses, como Ford, suelen ofrecer una mejor ecuación para este negocio: menor costo de compra y más margen al momento de la reventa