Con la llegada de la primavera, el aumento de la temperatura y la humedad activa a muchas especies de hormigas. Después de una lluvia, pueden salir en masa para reproducirse, aprovechando que la tierra está blanda y el ambiente conserva humedad
En octubre también aumenta la búsqueda de alimento y agua. Por eso aparecen senderos que conectan jardines, patios o balcones con cocinas, lavaderos y otros ambientes de la vivienda
Qué las atrae al interior
Las migas, los restos de comida, los envases mal cerrados, las frutas maduras y las gotas de bebidas azucaradas pueden atraerlas. La humedad constante también funciona como un foco de interés, especialmente en cocinas y baños
Una canilla que pierde, una maceta con exceso de riego o una pequeña abertura pueden facilitar el ingreso. Las hormigas pueden aprovechar grietas, juntas, espacios debajo de puertas, marcos de ventanas, cañerías y paredes
Cuando una exploradora encuentra alimento, deja un rastro químico que luego siguen cientos de individuos. Así se forman recorridos organizados entre el exterior y el interior de la casa
La prevención empieza por cortar los recorridos
Mantener limpias las superficies, guardar los alimentos en recipientes herméticos y retirar la basura con frecuencia reduce las posibilidades de una invasión. También conviene sellar grietas, juntas y otros puntos de entrada
En el exterior, revisar el perímetro, detectar caminos frecuentes y evitar que la vegetación quede pegada a muros y medianeras ayuda a disminuir el riesgo. Los jardines y canteros pueden ocultar hormigueros que permanecen activos hasta encontrar una fuente atractiva dentro de la vivienda
Por qué el aerosol y los remedios caseros no alcanzan
Los insecticidas en aerosol suelen eliminar a las hormigas visibles, pero rara vez resuelven el problema de fondo. Si las obreras mueren antes de regresar al hormiguero, se interrumpe la posibilidad de que el producto llegue a la colonia y a la reina
El limón, el vinagre, el café molido, las cáscaras de cítricos y la tiza pueden modificar el recorrido o funcionar como repelentes durante algunas horas. Sin embargo, no eliminan la colonia y las hormigas suelen encontrar otra ruta pocos días después
El objetivo es alcanzar el hormiguero
Los cebos insecticidas aprovechan el comportamiento social de las hormigas. Las obreras transportan el producto al nido y lo comparten con otros integrantes de la colonia. El proceso es más lento que el de un aerosol, pero permite tratar sectores que no pueden alcanzarse directamente
Por eso, cuando se coloca un cebo, no conviene matar a las hormigas que lo consumen: deben regresar al nido para distribuir el principio activo
Si la invasión se repite todos los años, aparece en varios ambientes o persiste pese a las medidas de prevención, puede indicar la presencia de una colonia grande o de más de un hormiguero cercano. En esos casos, puede ser necesario recurrir a tratamientos profesionales
La estrategia más eficaz combina higiene, prevención, sellado de los puntos de entrada y control específico de la colonia. Identificar el origen permite evitar que la vivienda se convierta en parte del territorio del hormiguero