La posibilidad de acceder a un crédito hipotecario volvió a instalar la pregunta sobre qué conviene más: comprar una vivienda o continuar alquilando. En la Argentina, los préstamos reaparecieron a mediados de 2024, después de casi cinco años de interrupción

La compra de una propiedad requiere una decisión financiera de largo plazo. Cuando no hay crédito disponible, las opciones suelen limitarse a adquirir el inmueble con ahorros propios o permanecer en el mercado de alquileres

Cómo cambiaron los créditos hipotecarios UVA

Desde mediados de 2025, las tasas de interés de los préstamos bancarios aumentaron con fuerza y superaron el 10%. Esa suba elevó el costo inicial de las cuotas y dejó a más potenciales compradores fuera del sistema

Luego del anuncio oficial sobre el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para financiar préstamos a largo plazo, algunas entidades comenzaron a reducir sus tasas por debajo del 7,5%. La medida contempla destinar dos billones de pesos, equivalentes a unos US$1500 millones, para ampliar la oferta de créditos hipotecarios

El programa podría generar entre 15.000 y 20.000 préstamos adicionales. La disponibilidad del crédito resulta determinante, ya que en la Argentina los préstamos hipotecarios aparecen y desaparecen según el contexto económico

La tasa también define quién puede acceder. En general, la cuota inicial no debe superar el 25% de los ingresos del solicitante o del grupo familiar, aunque algunos bancos permiten una relación de hasta el 30%. Cuanto más alta es la tasa, mayor es la cuota y más elevado debe ser el ingreso demostrable

Cuánto cuesta una cuota frente a un alquiler en CABA

La comparación entre comprar y alquilar no depende únicamente del pago mensual. También deben considerarse el anticipo, los gastos de escrituración, la estabilidad laboral y el tiempo durante el cual se planea permanecer en la vivienda

Como referencia, un préstamo de $120 millones para comprar un departamento de aproximadamente US$106.000, con una tasa del 7% y un plazo de 25 años, tendría una cuota inicial cercana a $865.000. Ese importe se ajustaría todos los meses según la variación de la UVA

En la Ciudad de Buenos Aires, el alquiler promedio de un monoambiente de 40 metros cuadrados ronda los $771.871 mensuales. Para un departamento de dos ambientes, el valor promedio alcanza los $886.527

En el caso de los alquileres, los ajustes también dependen de la inflación y se realizan cada tres o cuatro meses, según las condiciones establecidas en el contrato

Cuándo puede convenir comprar

  • Se dispone del ahorro necesario para el anticipo, que suele representar entre el 20% y el 30% del valor de la propiedad.
  • La búsqueda está orientada a una vivienda única, ya que las tasas UVA suelen ser más bajas para la primera vivienda que para una segunda propiedad.
  • Existe estabilidad laboral e ingresos suficientes para afrontar cuotas que pueden aumentar.
  • La intención es permanecer en el inmueble durante varios años.
  • El alquiler mensual tiene un valor cercano al de una cuota hipotecaria.
  • Los precios de las propiedades se mantienen relativamente estables. Durante el primer trimestre de 2026, el precio medio del metro cuadrado subió 0,4%.

En qué casos es mejor alquilar

  • No se cuenta con ahorros para el anticipo ni para afrontar los gastos de escrituración.
  • Se necesita flexibilidad por un posible cambio de ciudad o de trabajo en menos de cinco años.
  • La estabilidad laboral no está garantizada.
  • En la zona elegida, la oferta de viviendas es amplia y el alquiler resulta más económico que la cuota del banco.
  • No se desea asumir una deuda durante 15, 20 o 30 años.

La decisión depende del riesgo y del plazo

Una persona con ingresos estables, ahorros suficientes y un proyecto de permanencia a largo plazo puede encontrar atractiva la compra mediante un crédito UVA. En ese caso, la cuota permite financiar una vivienda propia en lugar de destinar el dinero a un alquiler que también se ajusta con el tiempo

Sin embargo, los créditos UVA implican un riesgo asociado a la inflación. Quienes prefieren mayor previsibilidad pueden optar por alquilar, aun cuando los contratos contemplen aumentos periódicos

La elección final depende de la situación financiera, la estabilidad laboral, la tolerancia al riesgo y los objetivos de cada persona o familia. Comparar el anticipo, la cuota inicial, los ajustes y el tiempo previsto de permanencia resulta clave antes de tomar una decisión