Rebeca Fideleff tiene 54 años, vive en Epuyén y desde hace cinco años enfrenta un cáncer que comenzó en el colon y avanzó hacia otros órganos. En ese recorrido pasó por 36 ciclos de quimioterapia, cuatro cirugías y largos períodos de recuperación, con avances y recaídas

Hoy convive con nuevas metástasis y, aunque sabe que no tienen cura, dice que todavía le quedan tratamientos por intentar. Esa perspectiva, sumada a lo que vio en otros pacientes y a su propia experiencia familiar, la llevó a poner en primer plano una idea que considera urgente: que exista una ley de eutanasia

Una vida activa antes del diagnóstico

Antes de enfermarse, Fideleff tuvo una vida ligada al trabajo y al deporte. De chica compitió en natación y de joven se fue con su pareja a Epuyén, en Chubut, donde trabajó en distintas tareas rurales, fue radioperadora de la Brigada de Incendios, concejal en dos períodos y, desde 2008, empleada administrativa del Registro Civil

La enfermedad apareció en 2021, en plena pandemia. Mientras buscaba una operación para su hijo, que necesitaba un trasplante de córnea, ella postergó sus propios síntomas intestinales hasta que el dolor se volvió insoportable. Terminó internada de urgencia y le extirparon todo el colon, que tenía varios tumores

Tratamientos, recaídas y nuevas metástasis

Después de la primera cirugía, se sometió a una ileostomía y más tarde a una reconexión intestinal. Luego llegó una etapa de quimioterapia y, con el tiempo, aparecieron metástasis en el peritoneo y el músculo psoas. Más adelante recibió terapia dirigida y volvió a estabilizarse por un período

En 2025 el cáncer reapareció en el hígado y fue operado. Este año surgió una nueva metástasis pancreática que compromete parte de la arteria hepática, además de otras dos lesiones: una en la ingle y otra en la pelvis. Ahora se prepara para un tratamiento combinado con tres drogas, en infusiones prolongadas de 48 horas

El reclamo por una muerte sin sufrimiento

Fideleff sostiene que su postura no nace del cansancio, sino de la experiencia directa con el dolor y el deterioro que pueden provocar las enfermedades terminales. Por eso impulsó una petición pública para que la eutanasia sea legal en la Argentina y afirma que no busca imponer una decisión a nadie, sino habilitar una opción para quienes quieran evitar una agonía sin salida

También recuerda el caso de su ex pareja y padre de sus hijos, que murió en poco tiempo por un cáncer de hígado fulminante. Dice que verlo agonizar la marcó profundamente y que desde entonces se pregunta cuánto debe durar el sufrimiento de una persona cuando ya no hay posibilidad de curación

Mientras sigue el tratamiento, intenta sostener rutinas que le hacen bien: nadar, volver al río cuando llegue el verano y pasar tiempo con sus hijos y sus dos perros. Asegura que no se siente derrotada, pero sí convencida de que el final de la vida también debería poder elegirse con dignidad