Olof Kyros Gustafsson, ciudadano sueco de 32 años y conocido como “El Silencio”, fue sentenciado a cuatro años de prisión federal en Los Ángeles por vender artículos de la marca Pablo Escobar que nunca existieron. El esquema le dejó ganancias superiores a un millón de dólares y operó a través de plataformas como PayPal, Stripe y Coinbase
La condena fue dictada el viernes 31 de julio por el juez federal Fernando L. Aenlle-Rocha, en el Distrito Central de California. Además de la pena de cárcel, Gustafsson deberá pagar una multa de 25 mil dólares y restituir 1.300.193 dólares a las víctimas. También aceptó entregar el dinero obtenido mediante la maniobra, incluido el depositado en una cuenta bancaria en Suecia
Gustafsson era director ejecutivo de Escobar Inc., una empresa registrada en Puerto Rico que afirmaba tener derechos sobre la imagen y el legado de Pablo Escobar. Bajo esa estructura, la compañía ofrecía productos al público usando el nombre del capo colombiano como atractivo comercial
Entre julio de 2019 y noviembre de 2023, el acusado promocionó versiones supuestamente propias de artículos ya existentes en el mercado, pero a precios mucho más bajos. Entre ellos figuraban un lanzallamas, un teléfono plegable, un modelo Escobar Gold 11 Pro y Escobar Cash, presentado como una “criptomoneda física”. Ninguno de esos productos existía. Quienes compraban no recibían nada
Para sostener la apariencia de legitimidad, Gustafsson envió teléfonos Samsung Galaxy Fold envueltos en papel dorado a críticos tecnológicos e influencers, haciéndolos pasar por dispositivos de Escobar Inc. Las reseñas generadas en línea ayudaban a impulsar ventas posteriores
Sin embargo, los compradores tampoco recibían los artículos prometidos. En su lugar, les llegaban por correo un “Certificado de Propiedad”, un libro u otro material promocional. Ese mismo envío era usado luego para intentar frenar devoluciones: cuando un cliente reclamaba ante el procesador de pagos, Gustafsson presentaba el comprobante de despacho como si el producto hubiera sido entregado
Las ganancias del fraude fueron movidas entre cuentas abiertas por Gustafsson y por entidades bajo su control en Estados Unidos, Suecia y Emiratos Árabes Unidos. Ese circuito sirvió para ocultar el origen y el destino del dinero, lo que derivó también en cargos por lavado de dinero, incluido uno de alcance internacional
Gustafsson se declaró culpable en julio de 2025 de seis cargos: conspiración para cometer fraude electrónico y postal, fraude electrónico, fraude postal, conspiración para lavar dinero, ocultación de lavado de dinero y ocultación internacional de lavado de dinero
Su caso comenzó con un arresto en España en diciembre de 2023. Permaneció detenido allí hasta marzo de 2025, cuando fue extraditado a Estados Unidos y quedó bajo custodia federal
La investigación estuvo a cargo de la División de Investigación Criminal del IRS, el FBI y la Oficina del Inspector General de la FDIC, con apoyo de otras agencias estadounidenses y autoridades de España y Francia