Colt Gray, un adolescente estadounidense de 16 años, fue condenado el martes a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el tiroteo ocurrido en septiembre de 2024 en la escuela secundaria Apalachee, en Winder, a unos 70 kilómetros de Atlanta

Gray se declaró culpable de haber disparado contra alumnos y docentes cuando tenía 14 años. El ataque dejó cuatro muertos, dos estudiantes y dos profesores, además de nueve heridos. Por su edad al momento de los hechos, fue juzgado como adulto

Un fallo duro contra el acusado

Al dictar sentencia, el juez Nicholas Trimm sostuvo que la familia del joven le había fallado, pero remarcó que eso no lo eximía de responsabilidad. También rechazó la idea de que hubiera actuado por acoso escolar y afirmó que no conocía a nadie en esa escuela

Según el magistrado, el ataque no respondió al odio, sino al deseo de cometer un acto infame

El padre también fue condenado

El padre del adolescente, Colin Gray, recibió en marzo una condena por homicidio doloso sin premeditación y homicidio involuntario. Fue uno de los primeros casos en los que un progenitor enfrentó cargos por un ataque con arma de fuego cometido por su hijo

En 2023, Colin Gray le había regalado a su hijo un fusil AR-15 por Navidad, pese a que el chico ya había amenazado con disparar en una escuela. Ese mismo arma fue la utilizada menos de un año después en la masacre

Meses antes del ataque, en mayo, dos policías fueron a la casa de la familia tras una alerta del FBI por mensajes de una posible masacre escolar enviados desde la dirección de internet del domicilio

Más presión sobre los padres

El caso se suma a otros en los que la justicia ha empezado a revisar con más dureza la responsabilidad de los padres en tiroteos cometidos por menores. En Estados Unidos, las armas de fuego son desde hace años la principal causa de muerte entre menores de edad, según las autoridades sanitarias