Un descenso inusual en plena nieve
La presencia de cóndores andinos en las orillas del lago Nahuel Huapi activó un operativo de seguimiento del Parque Nacional Nahuel Huapi y de la Dirección Regional Patagonia Norte. El episodio, poco frecuente según los especialistas, se registró después del fuerte temporal de nieve que afectó a la región en los últimos días
Vecinos de Bariloche dieron el primer aviso al detectar tres ejemplares en el barrio Costa del Este. Poco después, otros seis fueron vistos en la costa de Dina Huapi, a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad. Guardaparques y técnicos mantuvieron vigilancia a una distancia prudente, entre 50 y 100 metros, para no alterar a las aves
La clave estuvo en el clima
La principal explicación apunta a las condiciones meteorológicas. Los cóndores dependen de corrientes de aire y térmicas para planear, y el temporal dejó una combinación adversa: frío intenso, poco o nada de viento y ausencia de esas corrientes ascendentes. A eso se sumó que las plumas mojadas por la nieve les habrían agregado peso y dificultado el despegue
Jorgelina Guido, doctora en biología de la Dirección Regional Patagonia Norte de Parques Nacionales, indicó que el monitoreo ya estaba en su tramo final porque los tres ejemplares que quedaban en la playa de Dina Huapi lograron volar por sus propios medios. Dijo además que permanecieron un tiempo con las alas expuestas al viento para secarlas antes de partir
Otras hipótesis y un antecedente reciente
No se descarta que las aves hayan bajado para alimentarse de carroña y que, tras comer, les haya resultado más difícil volver a despegar bajo esas condiciones. También se considera que la escasa visibilidad provocada por la nevada pudo haberlas llevado a refugiarse en la costa
El caso recordó otro episodio de mayo de 2024, cuando una hembra de cóndor apareció cerca del Centro Cívico de Bariloche y permaneció casi 24 horas en la zona antes de levantar vuelo. El cóndor andino, Vultur gryphus, es la mayor ave planeadora del mundo y puede recorrer más de 170 kilómetros en cinco horas sin aletear