Con los valores de las propiedades en alza, crece la pregunta por los costos de construir y por qué sistema conviene apostar si la idea es comprar una vivienda terminada o iniciar una obra desde cero. En ese mapa aparece la construcción en seco como una alternativa cada vez más visible
Este método prescinde de mezclas húmedas. Las piezas se fijan, se encastran o se clavan sobre una estructura, sin esperar tiempos de secado. Ese esquema acelera los procesos y reduce los plazos de obra
Qué aporta este sistema
Entre sus ventajas, se destaca que puede demorar entre 25% y 40% menos que la construcción tradicional, según el proyecto. También ofrece menor impacto ambiental, uso de materiales reciclables y una mejor previsibilidad de costos, porque la obra avanza más rápido y la inflación incide menos
Otro punto a favor es el aprovechamiento del espacio. Las paredes suelen tener espesores de entre 14 y 15 centímetros, frente a los 35 a 45 centímetros habituales en la obra tradicional, lo que deja más superficie útil en igualdad de metros construidos
A eso se suman la menor presencia de humedad en la vivienda y una vida útil elevada cuando la ejecución técnica es correcta
El valor del metro cuadrado en agosto
Durante agosto de 2026, el metro cuadrado de las estructuras de acero galvanizado aumentó 4% y quedó cerca de $2.700.000, equivalentes a unos US$1770 al tipo de cambio oficial. El presupuesto final, de todos modos, puede variar de forma importante según las características de cada proyecto
En comparación, el metro cuadrado de la construcción tradicional ronda los US$1440 más IVA. En los últimos meses, el sistema en seco mostró una suba fuerte, asociada a factores estacionales y a la demanda de viviendas industrializadas
Por qué puede volverse más competitivo
En este esquema, la mano de obra representa entre 30% y 40% del costo total, mientras que los materiales concentran el 60% restante. En la construcción tradicional, la distribución suele ser de 50% y 50%
Con la expectativa de una baja en los precios de materiales por la apertura de importaciones y un posible aumento del costo laboral hacia adelante, la construcción en seco gana atractivo para quienes buscan eficiencia, rapidez y cierta previsibilidad financiera