Rodolfo Sancho y Xenia Tostado encontraron en Corralejo, en el municipio de La Oliva, el lugar al que regresar para desconectar del ritmo de las grandes ciudades. Lo que empezó como un destino de vacaciones y surf terminó convirtiéndose en su residencia
La pareja se sintió atraída por el entorno en una etapa de cambios personales y familiares, y acabó fijando allí su proyecto de vida. Corralejo, con su mezcla de calma, mar abierto y paisaje volcánico, explica parte de esa elección
Un antiguo pueblo pesquero convertido en destino clave
La localidad conserva rasgos de su origen ligado a la pesca y al comercio marítimo, reforzados por su posición frente a Lanzarote y al islote de Lobos. Con el impulso turístico de la segunda mitad del siglo XX, el núcleo se transformó sin perder del todo su vínculo con la naturaleza
Uno de sus grandes atractivos es el Parque Natural de Corralejo, con más de 2.600 hectáreas de dunas blancas y antiguos terrenos de lava que dibujan uno de los paisajes más reconocibles del norte de Fuerteventura
Playas para distintos planes
La costa de Corralejo es uno de sus principales reclamos. Sus playas de arena clara y aguas transparentes atraen tanto a quienes buscan descanso como a quienes practican surf, windsurf, kitesurf, paddle surf o submarinismo
Bajo Negro es una de las opciones más familiares, con servicios y zonas infantiles. La Goleta, junto al casco urbano, resulta práctica para quienes quieren moverse a pie. Playa del Burro destaca entre los aficionados al snorkel, mientras que Corralejo Viejo ofrece un ambiente más tranquilo y aguas turquesa
Mar, paseo y escapadas a Lobos
Más allá de la playa, Corralejo invita a recorrer su paseo marítimo, asomarse al casco histórico y probar pescado fresco y cocina canaria. Desde su puerto salen además embarcaciones diarias hacia el islote de Lobos, una reserva natural donde el senderismo, las calas y la observación de aves completan la experiencia